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La división se instala en la CUP por la investidura de Mas

Un sector del partido anticapitalista estaría dispuesto a que el líder de CDC sea presidente

La Candidatura d'Unitat Popular afronta dividida la recta final de las negociaciones con Junts pel Sí sobre la investidura del presidente de la Generalitat. Las presiones de Convergència y la amenaza de convocar otras elecciones si no acepta a Artur Mas como presidente han surtido efecto en un sector del partido, que ahora estaría dispuesto a aceptar a Mas si es para romper con España. Otro sector sigue rechazándole y amenaza con una escisión. La dirección de la CUP intenta calmar los ánimos.

Los dos grupos con más relevancia dentro de la CUP hicieron públicas sus posiciones enfrentadas ante la reunión que la izquierda independentista celebra este domingo en Manresa (Barcelona). Este encuentro puede ser clave para las negociaciones con Junts pel Sí pese a que fuentes del partido anticapitalista aseguran que las posiciones de ambos grupos no se han movido y parece imposible que cierren un acuerdo sobre la presidencia antes del domingo.

Las conversaciones entre Junts pel Sí y la CUP se han intensificado esta semana con el objetivo de “desencallar” la investidura y acelerar el proceso de secesión antes del inicio de la campaña electoral —el 4 de diciembre—. Mientras, el sector de la CUP más crítico con la figura de Artur Mas,

Endavant, una organización que se define como “socialista de liberación nacional” y que acumula muchos apoyos en el área de Barcelona, sostiene que la dificultad para alcanzar acuerdos respecto a la investidura y el plan de choque social, son los “intereses partidistas de CDC y su condición de representantes de las clases dominantes y la voluntad del conjunto de la coalición de Junts pel Sí de no discutirlos”.

Según esta organización, Mas es el único “nexo de unión” entre el pacto con España y la ruptura. “Su objetivo final —en referencia al líder de CDC— es facilitar una intervención discreta de la Unión Europea y facilitar un pacto de Estado”, reza el comunicado emitido este lunes.

Desde Endavant, donde milita la diputada Anna Gabriel, instan a la CUP a que “resista el embate” y defienda la investidura de un presidente de consenso que “garantice un liderazgo institucional capaz de generar confianza” dentro del independentismo y que no esté vinculado “a la corrupción, los recortes y las privatizaciones”. En definitiva, y en alusión directa a Mas, la organización deja claro que no apoyará como presidente a “alguien que haya vinculado, de forma personalísima, los acontecimientos ocurridos los últimos años a su posición institucional”. En la misma línea se expresaron las juventudes de la CUP, desde el colectivo Arran, que afirman que “Mas no es ni puede ser sinónimo de independencia”, en un comunicado titulado “Hasta nunca, Mas”.

En el extremo contrario se sitúa Poble Lliure, que expresa indirectamente su voluntad de que haya pactos con CDC. Poble Lliure, al que pertenecen varios miembros del Secretariado de la CUP y el diputado Albert Botran, plantea que “la prioridad es la ruptura independentista” y advierte de que “no ponerse del lado del independentismo ahora supone situarse al lado del Estado y las oligarquías”. Botran afirmó ayer que la CUP saldrá fortalecida de este episodio y descartó el riesgo de ruptura. “Seríamos un partido muerto si no tuviésemos debates internos”, aseveró el diputado, que evitó situarse al lado de ningún sector.

Sin embargo, el diputado Benet Salellas reconoció este lunes que las posiciones internas de la CUP pueden ser irreconciliables y apuntó que reducir el debate a la figura de Mas o elecciones anticipadas puede llevar al partido anticapitalista a una “situación de fractura”.

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