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Muere Carlos Oroza, el poeta huido del “desierto emocional” de la fama

Vinculado a la Generación Beat, vivía retirado en Vigo desde los 80 después de que sus recitales lo convirtieran en una celebridad

Carlos Oroza, en Santiago en septiembre del año pasado.
Carlos Oroza, en Santiago en septiembre del año pasado.

El poeta Carlos Oroza, autor de composiciones como Eléncar, Alicia, Malú o América, falleció el sábado por la noche a los 92 años en el hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, la ciudad que eligió en los ochenta para vivir apartado de la fama, los medios, los homenajes del poder y los actos públicos. Nacido en Viveiro (Lugo) y vinculado a la poesía beat y al antifranquismo, en los últimos treinta años a Oroza solo se le encontraba fácilmente caminando por el centro de Vigo, momentos que también dedicaba a la creación. "Parece como si yo y yo fuésemos dos personas que se persiguen mutuamente. Es en la evasión donde está el sentido de mi propia seguridad", decía hace seis años durante un recital en el Centro Cultural Caixanova que supuso una excepción en su retiro.

Fueron precisamente los recitales, el arte de su palabra y de sus silencios, los que extendieron su fama, especialmente en Madrid, donde en los albores de la dictadura los jóvenes acudían a escuchar sus versos de libertad. Así lo recordaba este domingo la Fundación Uxío Novoneyra: "Es aquí donde construye el núcleo de su obra: un extenso poema oral. La elaboración y el ajuste de su poesía dependieron de su oralidad radical, nunca necesitó escribir para recordar, incluso manifestó en múltiples ocasiones que no necesitaba publicar”.

Oroza explicaba que había regresado a Galicia para huir del “desierto emocional” en el que había acabado en Madrid. “La poesía exige una renuncia total. Yo he dejado todo por esto, pero esto es mucho más placentero y digno. Decidí perder para ganar. Soy un romántico. Ya lo escribí: “Todas las tardes paseo mi derrota por las calles de Vigo, alguna vez me paro en la orilla y espero algún barco”, contaba en una entrevista en el periódico Faro de Vigo.

Oroza publicó títulos como Eléncar (1974), Cabalum (1980), Una porción de tierra gris del norte (1996), En el norte hay un mar más alto que el cielo (1997) y Évame (2012). Fue Premio Beat y Premio Internacional de Poesía UnderGround; vivió en Estados Unidos, Madrid Ibiza y O Courel; y admiraba a Giacometti, Brancusi, Lorca y Whitman. Ese día de 2009 en que reapareció públicamente para recitar sus versos en Vigo, una admiradora le confesó que a su hijo pequeño le encantaba la poesía. “Pues cuídelo, porque va a sufrir mucho”, le contestó.

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