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Teatro en la barra con olor a ginebra

Manel Dueso ofrece su ‘Plató ha mort’ en el bar del Romea, en la programación ‘off’

Manel Dueso y Dobrin Plamenov en 'Plató ha mort'.
Manel Dueso y Dobrin Plamenov en 'Plató ha mort'.

Una experiencia teatral insólita: un espectáculo que se desarrolla en la barra de un bar y en el que el espectador está tan próximo que casi puede oler la ginebra. Es Plató ha mort,una obra de Manel Dueso que él mismo interpreta mano a mano en el bar del Teatre Romea de Barcelona con el actor de origen búlgaro Dobrin Plamenov, y que también ha codirigido (con Vicky Mullor-Caballé).

No menos insólito es el hecho de que la pieza vuelve a los escenarios (las barras) veinte años después de su estreno que tuvo lugar entonces en otro bar, el del hotel Subur, en el marco del Festival de Teatro de Sitges, y también con Dueso acodado y aferrado a la copa.

Plató ha mort, que su autor ha revisado ahora y que pudo verse previamente dos días en el bar de la sala La Planeta como parte de Temporada Alta, le granjeó a Manel Dueso el premio de la crítica teatral de 1996.

La obra, explica Dueso muy pertinentemente en el bar Bracafé tomándose un orujo, la escribió originalmente en castellano y como resultado de un súbito arrebato creativo. Plató ha mort presenta a dos personajes, un joven camarero y el típico barfly, un hombre maduro que lleva “un pedal considerable”. La historia arranca de manera muy divertida pero se va a adentrando en terrenos inesperados, nada convencionales, hasta que se produce un cambio radical de registro. La relación entre camarero y cliente no es la que parece, y nos enteramos de que comparten una historia.

Pese al título, recalca Dueso, no se trata de una obra filosófica, y lo de Platón se refiere a la acepción más corriente y popular, el enamoramiento platónico. “Es eso de 'yo es que soy muy platónico', que dice la gente como antes se decía ser muy 'kafkiano' sin tampoco haber leído a Kafka”, señala Dueso, un gran outsider de nuestro teatro, con más de cuarenta montajes a sus espaldas, dramaturgo reconocido, actor en incontables espectáculos y también pedagogo. Sus obras ponen los pelos de punta a muchos programadores, directores y actores, que las juzgan demasiado duras. Él, en cambio, siempre sin pelos en la lengua, deplora que los tiempos están por cosas delicuescentes y facilonas.

Pese a la proximidad que hay en el bar del Romea, donde se representa para un máximo de 60 espectadores, Plató ha mort no interrelaciona con el público y la cuarta pared es omnipresente. La función dura una hora y diez minutos y puede verse hasta el 20 de diciembre de viernes a domingo, en horario de off.