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El Beethoven mas solemne

La Fundació Orfeó Català preparó la ambiciosa producción la 'Missa Solemnis' de Beethoven, confiando la parte coral a su coro

La Fundació Orfeó Català - Palau de la Música Catalana, perseverando en su acertada línea de creer en sus propios artistas y situarlos en el eje principal de la programación, preparó una ambiciosa producción: la Missa Solemnis de Beethoven, confiando la parte coral, la difícil y casi "endiablada" -podría decirse, sino se tratara de una misa- parte coral a su Cor de Cambra.

La dirección musical fue confiada a Jean-Christophe Spinosi y la parte instrumental al Ensemble Matheus, el conjunto que dirige Spinosi desde hace más de veinte años.

ENSEMBLE MATHEUS

Ensemble Matheus. Cor de Cambra del Palau. Adriana Kučerová, soprano. Josè Maria Lo Monaco, mezzosoprano. Topi Lehtipuu, tenor. Florian Boesch, barítono. Jean-Christophe Spinosi, director. Missa Solemnis de Beethoven. Temporada de conciertos Palau100. Palau de la Música Catalana. 10 de noviembre.

La fórmula viene a ser más o menos la misma que juntó a estos mismos interpretes en 2012 para interpretar, entonces, el oratorio El Mesías de Händel.

Para rentabilizar el esfuerzo que supone poner en pie una obra tan ambiciosa como la Missa Solemnis y dar, además, relieve internacional al mismo, la Fundació Orfeó Català ha preparado una gira que permitirá que la producción estrenada en el Palau, se pueda escuchar el día 18 de este mes en Aix-en-Provence y el 20 en Dortmund.

La Missa Solemnis es una de las obras de Beethoven más difíciles de interpretar y más difíciles de escuchar. Obliga a un gran esfuerzo tanto al público como a los intérpretes. Son ochenta y tantos minutos de coros de textura muy compleja, más orquesta, más solistas vocales. Un edificio sonoro imponente construido en la cima de la sabiduría por un hombre totalmente sordo que hacia años que sólo oía los sonidos que imaginaba su mente prodigiosa.

La Missa Solemnis exige mucho y, en esta ocasión, como en tantas y tantas de las interpretaciones que ha tenido, exigió demasiado. Se llegó al final sin víctimas ni percances, no hubo ningún desastre, el edificio se puso en pie, pero no se alcanzó el grado de conjunción, de coordinación, de comunión entre intérpretes ideal para que la obra luciera.

Los solistas vocales, algunos de los cuales, el tenor Topi Lehtipuu o el barítono Florian Boesch, por ejemplo, ya habían colaborado en El Mesias citado que Spinosi y el coro de Cambra presentaron en el Palau en 2012, ahora quedaron desdibujados y escasos. Suficientes pero sin brillo y a menudo sofocadas por el sonido orquestal la soprano Adriana Kučerová y la mezzosoprano Josè Maria Lo Monaco. El Ensemble Matheus no sonó equilibrado y el Cor de Cambra acreditó solvencia y profesionalidad pero el conjunto chirriaba, no acababa de funcionar suave y fluido como una máquina bien engrasada. Quizá faltaba ensayo y en la gira mejorarán los resultados. El Beethoven más solemne en esta ocasión pudo con sus intérpretes.

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