Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Mas no logra el apoyo de la CUP, que propone a Romeva como presidente

El presidente catalán tendrá una segunda oportunidad el jueves, en la que previsiblemente también fracasará

Artur Mas hizo ayer un último intento para ser presidente con el apoyo de la CUP, invitando a esta formación a celebrar una suerte de asamblea con los diputados de Junts pel Sí para que, todos juntos, voten en secreto a quién quieren como presidente. Fue el colofón del primer debate de investidura, que acabó sin que Mas lograse los apoyos para mantenerse en el cargo. La CUP aumentó el desconcierto al proponer a Raül Romeva para el cargo antes incluso de que se celebrase la primera votación. Pese a su voto negativo, la CUP invitó a Mas a volver mañana al Parlament para someterse a una segunda votación.

La votación celebrada a última hora de la tarde reflejó la endemoniada aritmética electoral del nuevo Parlamento catalán, en el que hay una mayoría independentista que Artur Mas no ha sido capaz de agrupar en torno a su candidatura como presidente. El líder de Convergència fue votado solo por los 62 diputados de Junts pel Sí. Los diez de la CUP votaron “no” junto a los 25 de Ciudadanos, los 16 del PSC, los 11 del PP y los 11 de Catalunya Sí que es Pot. La votación tendrá que repetirse mañana jueves. Mas ya no necesitaría entonces la mayoría absoluta (68 votos), sino simplemente que haya más diputados que voten a favor que en contra. Para ello dos diputados de la CUP tendrían que abstenerse, lo que ayer también parecía descartado. Eso sí, Antonio Baños, líder de la CUP, invitó a Mas a volver a probar suerte en la votación del jueves. El presidente en funciones se reunió anoche con sus colaboradores para explorar salidas al bloqueo.

El presidente catalán aprovechó su cara a cara con Antonio Baños para proponer una reunión conjunta de todos los diputados independentistas en la que se elegiría al presidente en secreto. Baños le respondió con ironía y le propuso que se haga en formato de asamblea, que es como toma las decisiones la CUP. Y añadió que el voto secreto podría dar lugar a “sorpresas”, dando a entender que en Junts pel Sí (que integra a Convergència y ERC) no todos quieren a Mas como presidente.

Por la mañana, antes del debate, la CUP sorprendió a Junts pel Sí haciendo público a través de los medios de comunicación que su favorito para presidir la Generalitat es Raül Romeva. Ello pilló con el paso cambiado tanto al grupo parlamentario de Mas como al propio Romeva. Este afirmó que “en estos momentos” el único candidato que está encima de la mesa es Artur Mas. Pero el simple hecho de que insistiera en la expresión “en este momento” levantó todo tipo de suspicacias dentro del independentismo. Romeva tuvo que aclarar posteriormente en Twitter que no estaba cuestionando la presidencia de Mas.

La opción de la CUP por Raül Romeva sentó especialmente mal entre los diputados de Convergència. Los convergentes entienden que Mas es su principal activo y consideran que los anticapitalistas lo están degradando y debilitando de forma innecesaria.

 La CUP no puede votar directamente por Romeva si antes la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, no lo propone formalmente. En caso de que en alguna de las votaciones la CUP quiera formalizar su apuesta por Romeva el voto será considerado nulo según el reglamento.

La tensión entre Junts pel Sí y la CUP se visualizó en el cara a cara que mantuvieron los líderes de ambos grupos. Antonio Baños pidió a Artur Mas que se retire. Se lo dijo parafraseando al escritor Salvador Espriu: “A veces un hombre tiene que sacrificarse por un pueblo, pero un pueblo nunca debe sacrificarse por un solo hombre” . Fue la respuesta que dio la CUP a las presiones que le llegan desde hace semanas del entorno de Convergència para que haga presidente a Mas si no quiere ser responsable de que el proceso independentista descarrile. Baños argumentó su negativa: “Es nocivo para la República catalana que identifiquemos un país con una sola persona". Al decir esto citó a Jordi Pujol. “Cuando nos dijeron que Pujol era Cataluña esto derivó en un sistema en el que la persona, el país y el partido eran la misma cosa”, dijo. De ahí su rechazo al “personalismo” de Mas.

El president en funciones basó su defensa en asegurar que no actúa con personalismo. “De haberlo hecho habría ido a las manifestaciones de la Diada, y no he ido nunca”, alegó. También reiteró que su idea es ser presidente durante 18 meses y convocar nuevas elecciones sin ser candidato. “Todas las energías son necesarias, todas las personas son necesarias”, acabó reiterando Mas.

En Junts pel Sí nadie se atreve a vaticinar una salida a la parálisis. De momento solo está claro que mañana se repetirá la votación. Si no hay cambios la CUP volverá a oponerse. Pero el reloj empezó a correr ayer. Si en dos meses no hay acuerdo, habrá elecciones. Y en medio están las elecciones generales, que en palabras de un dirigente convergente son como “una piedra en el zapato”. Mas no dio pistas de una eventual retirada. Eso sí, en pleno debate aseguró que, pese a las cesiones que ya ha hecho con la CUP, todo tiene un límite: “No seré presidente a cualquier precio”.

Inés Arrimadas

Mas no logra el apoyo de la CUP, que propone a Romeva como presidente

El debate de investidura se alargó  durante todo el día, y empezó con la líder de la oposición en el Parlament, Inés Arrimadas. La diputada pidió a  Mas que renuncie a ser presidente de la Generalitat al acusarle de carecer de credibilidad y no haber hecho “ni un ápice de autocrítica durante su discurso de investidura. La diputada de Ciudadanos culpó al candidato de Junts pel Sí de ser un mal gestor, de haber recortado en servicios sociales, de no querer cumplir las leyes, de omitir la corrupción, de haber dividido a los catalanes, y de manipular a los independentistas con un proyecto inviable. “Lo peor es la utilización de los “sentimientos” de los catalanes. Los que se han creído que sus mayores van a vivir mejor, que vamos a ser más ricos. Y eso es imperdonable”, afirmó la diputada.

Durante su intervención, Arrimadas acusó a Mas de que va a pasar a la historia por “intentar dividir” a los catalanes convocándoles a las manifestaciones de la Diada formando bandos de “buenos y malos”. “Han dado a entender que con nuestros recursos seríamos más ricos. Eso genera enfrentamiento e insolidaridad. Usted no tiene mayoría social, ni parlamentaria ni sobre todo tiene razón: habla de levantar fronteras, saltarse a la legalidad, de desoír a los tribunales. No cuela”, en una expresión que repitió de forma insistente. Arrimadas afeó a Mas haber sido “fuerte con los débiles”, haber abonado el “victimismo” y no creer en la desobediencia recogida en la declaración del inicio del proceso de la independencia. “Usted es un hombre de orden (…) Sabe que todo es mentira: utiliza el sentimiento. La gente que se ha creído lo que ha dicho cuando usted sabe que no es así”, señaló.

Arrimadas, que tildó de “mantra” el “mandato democrático” al que apelan los independentistas, le recriminó que en hora y media no pronunciara el lunes la palabra corrupción: “¿Le parece poco lo del 3% con 15 sedes embargadas? No puede ser presidente cuando no habla de la corrupción”. Y reiteró el mensaje que ya lanzó este lunes: que Convergència ha abrazado el independentismo por los procesos judiciales en los que está envuelta por casos de corrupción: “¿Qué ha pasado para que Mas y Pujol sean los más independientes? ¿Tiene algo que ver los procesos judiciales? ¿Es casualidad o causalidad?”. Tras reprocharle que CiU ha sido cómplice de la España actual, la diputada lanzó un guiño al catalanismo moderado con vistas al 20-D.

En una única intervención de réplica, Mas recordó la sentencia “vodevilesca” y “vergonzosa” del Tribunal Constitucional y afirmó que no hay ningún “chamán” en la Generalitat que obliga cada año a salir a la calle a 1,5 millones de personas. “Son personas que no tienen criterio propio que se creen las primeras cosas que se les dice, les incita, les manipula, les lleva uno a uno a la calle”, afirmó con ironía. En ese contexto, mostró su sorpresa de que una formación tan “moderna” como Ciudadanos se equipare al PP y rechace el referéndum como la fórmula para contar votos. “Me acusan de dividir a Cataluña: Hay un 48% a favor y un 39%. El otro 10% no lo cuento porque explícitamente ha dicho que no quieren ser contados. ¿El 48% debe renunciar y Cataluña ya no estará dividida? ¿Los votos independentistas deben renunciar? ¡Qué espíritu democrático! ¡Fabuloso!”.

Mas, que acusó a Ciudadanos de haber nacido hace 10 años para dividir a la comunidad educativa al oponerse a la inmersión, negó la mayor cuando Arrimadas le acusó de haber abrazado el independentismo para tapar los problemas de corrupción al señalar que es “justamente” lo contrario. “Como consecuencia de todo esto, tenemos más problemas en todas partes. Sé cómo funciona el Estado: cuando le conviene destruir o cómo funcionan determinadas unidades de la policía o cómo se destinan fondos de las reservas del Estado y cómo se usa para pagar confidentes. No. Es exactamente al revés”, afirmó recordando que su apuesta le ha generado problemas con todos los estamentos del poder: el Gobierno, el Congreso, el Constitucional, buena parte del Ibex 35 y de los grupos periodísticos”.

Miquel Iceta

Mas no logra el apoyo de la CUP, que propone a Romeva como presidente

Tras el turno de Arrimadas, el segundo portavoz en intervenir fue el jefe de filas del Partit dels Socialistes (PSC), Miquel Iceta, que acusó a Mas de "estar dispuesto a lo que sea para seguir como presidente". El dirigente socialista descalificó el plan de Junts pel Sí y la CUP hacia la independencia y recordó que una mayoría de catalanes no votaron a favor de éste el pasado 27 de septiembre. "Quiere alcanzar la independencia cuando no hay ni la mitad de los catalanes que la quieran", resumió. Sobre la investidura de Mas Iceta fue claro: "Su momento político ha pasado", dijo. Y calificó de "modernez" que Mas intente ser presidente después de haber ido como número cuatro en la lista de Junts pel Sí. El dirigente socialista dejó claro que no estará al lado de Mas en ninguno de sus grandes proyectos de esta legislatura. "No a la independencia, no a la ilegalidad y no a Artur Mas como presidente".

La respuesta de Mas fue reivindicar los resultados electorales de Junts pel Sí. En cualquier caso negó la mayor ante Iceta. "No estoy dispuesto a hacer lo que sea para ser presidente; hay líneas que si soy presidente no traspasaré". Con todo, advirtió que sí está dispuesto a preparar a Cataluña para la independencia. "Llegaré tan lejos como sea necesario para cumplir el mandato recibido en las urnas el pasado 27-S; no me temblarán las piernas ni me fallará el pulso", dijo.

Lluís Rabell 

Mas no logra el apoyo de la CUP, que propone a Romeva como presidente

Lluis Rabell, presidente de Catalunya Sí que es Pot, acusó a Mas de no estar a la altura de los desafíos que tiene Cataluña por la crisis social y el conflicto soberanista y animó a Convergència a ir a la oposición por los casos de corrupción que le envuelven. “Tenían su confianza la s aga de los Pujol y Crespo. Debería irse a la oposición. Un partido como el suyo no puede pilotar el proceso. Ustedes necesitan desesperadamente conservar el poder”, dijo el diputado, que ha reclamado con urgencia un plan de choque social tras recordar los recortes y las privatizaciones de servicios públicos del Ejecutivo de CiU.

La coalición de izquierdas, que defiende el referéndum de autodeterminación, considera que la resolución de inicio del proceso de independencia ha fracturado a una amplia mayoría de ciudadanos partidarios del derecho a decidir por una “huida hacia delante” y una forma de prematura de hacer las cosas. “(La resolución) ha sido el mejor acto electoral para el PP y Ciudadanos ¡El órdago electoral! ¡Eso es lo que les dará votos!”, exclamó. A su juicio, el independentismo tiene fuerza para hacer un pulso al Estado pero no aún para ganarlo de la misma forma que los contrarios a la independencia no pueden acallar a los partidarios de la ruptura por mucho que esgriman la Constitución como si fueran las “tablas de la ley” de Moisés.

Mas replicó a Rabell recordando que Iniciativa y Catalunya Sí que es Pot enarbolan siempre la bandera de los recortes con escaso éxito en las urnas. “La gente no se lo cree”, dijo Mas, que mencionó que Syriza, el partido hermano de los ecosocialistas en Grecia, ha tenido también que asumir severos ajustes por imposición. El president negó que quiera a cualquier precio permanecer en el Gobierno al señalar que podía haber vivido mejor sellando una alianza estable con los socialistas: “Hemos hecho lo contrario que usted dice. Nos la hemos jugado tanto que ha sido casi para no conservar el poder”. Mas añadió que el 20-D se podrá contar cuánto apoyo tienen los partidos que en el conjunto de España defienden el referéndum y ha justificado así que el 27-S fueran elecciones plebiscitarias: “Ya sé (a Rabell) que defienden el derecho a decidir pero nosotros no solo lo proclamamos sino que lo ejercemos. ¿Cuánto tiempo tenemos que esperar? Ya tenemos 72 diputados y por poco no pasamos de la barrera del 50% de los votos”.

Xavier García Albiol

Mas no logra el apoyo de la CUP, que propone a Romeva como presidente

Xavier García Albiol acusó a Mas de actuar con “odio y mentira” hacia España. El líder popular esgrimió que el candidato carece de un aval democrático para impulsar el proceso independentista y lamentó que depende de “un partido estrafalario y radical como la CUP. “¿Pactará con una formación que quiere salir de los mercados, de la UE y del euro?”, se preguntó alarmado el popular, que también sugirió a Mas que alcance un pacto con el PSC o Ciudadanos -“con nosotros, no, que somos muy malos”, ironizó- para liberarse del partido anticapitalista. En su relato, tachó a Mas de “desleal” por haber ido a pedir el pacto fiscal en 2012 para tapar los recortes; señaló que es el Gobierno Central el que sustenta las arcas de la Generalitat gracias al Fondo de Liquidez Autonómica y defendió que Rajoy no tiene nada que negociar con él. “¿Cómo van a negociar cuando ustedes si quieren el todo o nada?”, se preguntó.

En la respuesta más vehemente de toda la sesión, Mas imputó al PP haber sembrado en el conjunto de España la “semilla de la discordia” desde que se opuso al Estatuto y defendió que se acabarían los problemas si la Generalitat recauda todos los impuestos. “En 24 horas se acaba el FLA. Nos financiamos nosotros y nos evitamos la humillación de tener que pedirlo. Y darles las gracias”, señaló Mas recordando una lista de agravios en infraestructuras: “¡Tenemos una población del 16%, nuestra economía pesa el 19% y la media de inversión es del 10%!". En ese sentido, recordó que las obras de conexión del ancho europeo de los Puertos de Barcelona y Tarragona están paralizadas mientras se han ido inaugurando AVEs en el resto de España. El president reiteró su idea de que España es un Estado de “baja calidad democrática”. “De odio nada de nada. La controversia la tenemos con la estructura del Estado. Algún día podremos hablar con la nación española de igual a igual. Y no lo podrán parar. Es adecuar las leyes a la legitimidad de las urnas”.

Más información