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“El busto de Juan Carlos I no debía de estar en el Salón de Plenos”

Domènech, que abandonará el cargo de Comisionado de la Memoria Histórica, justifica la retirada del busto del Monarca

“El busto de Juan Carlos I no debía de estar en el Salón de Plenos”

Xavier Domènech abandonará el cargo de comisionado de Memoria Histórica y repasa en la entrevista el objetivo que se ha marcado el Gobierno de Ada Colau.

Pregunta. ¿Ilustra algo la creación de su cargo municipal sobre Memoria Histórica en una sociedad que se presentaba como solucionada en ese tema?

Respuesta. Ilustra muchas cosas: demuestra que para nosotros los referentes memoriales y reconstruir una cultura con referentes democráticos es central. La apuesta es que la ciudadanía tenga materiales como para dialogar con el pasado. No estaba superado. La etapa del franquismo es una herida abierta para mucha gente. Es el antifranquismo es el que trae la lucha y por las libertades. Y tenemos luchas por la libertad, larguísimas en el tiempo, que deben configurar nuestra cultura cívica.

P. ¿El nomenclátor callejero es someter la monarquía a conflicto?

R. Tenemos nomenclátor ya muy depurado frente a otras ciudades, como Madrid, que tiene todavía un nomenclátor con restos franquistas. Nuestra actuación tiene que ver con una memoria propositiva, que no depurativa. Barcelona no tiene aun una calle a la primera ministra mujer, Federica Montseny. Eso no sería asumible en ningún otro país de la Europa occidental. Barcelona es una ciudad referente en Cataluña, en el Estado y en el mundo por las luchas sociales. Engels decía que era la ciudad del mundo en el que se habían levantado más barricadas. Nosotros ponemos esa tradición en el centro. En 1840, fue bombardeada dos veces, protagonizó tres intentos de revolución. No fue solo por la lucha por la democracia, sino también por el republicanismo y los derechos sociales. En 1840 construye fábricas cooperativas, se lucha por el derecho a jubilación. Barcelona tiene unas tradiciones subterráneas que marcan tanto su pasado como su presente. En términos comparativos, no hay ejemplo de que en una dictadura tan larga haya habido tanta resistencia. Esto proviene de un pasado.

P. Se supone que tiene algo que ver con la retirada del busto del rey del Salón del Plenos. ¿Es una retirada definitiva?

R. Fue una decisión colectiva. Hay dos elementos: afrontar un debate que no se había hecho. Aquel busto no debía estar allá: hace un año que no era Rey y hace un año que no debía estar. No ocultamos que apostamos por los valores republicanos. Es nuestro ADN. Así abríamos el debate sobre la reforma del ordenamiento municipal. Los símbolos los tiene que decidir el Pleno.

P. Uno de los proyectos más emblemáticos de su cargo ha sido la restitución del Monumento a Pi i Margall.

R. Pi i Margall es el padre de todas las izquierdas catalanes: también para Salvador Seguí, para los federalistas y los hijos de Valenti Almirall que apuestan por la independencia. Pi i Margall sintetiza todas las tradiciones de izquierda y es el referente de todos ellos. Pi Sunyer inaugura un monumento a la República en homenaje a Pi Maragall en 1936. En 1939 es un monumento a la Victoria del franquismo, que perdura hasta 2011, cumpliendo con la Ley de la Memoria Histórica. Pero no se hace nada. La apuesta es restituir el sentido general del monumento: es un homenaje a la República un medallón en homenaje a Pi Maragall. Es una restitución que la ciudad se merece.

P. La República es una palabra que no suele aparecer en los discursos rupturistas. ¿Debería empezar a aparecer?

R. La República es una herramienta. Lo importante es la recuperación de los valores republicanos. La II República no era solo un sistema político, sino la promesa de crear escuelas públicas, mejores condiciones laborales, tierra y libertad. La forma monárquica es una forma superada. El debate es como construyes un nuevo sistema político con la llegada de un cambio real multicultural social y político. No solo es un escenario político. Llegaremos pero es un proceso.

P. EN Comú Podem, una forma, al parecer, sin centro, municipalista y con reconocimiento de naciones, ¿se parece algo al republicanismo del XIX?

R. El primer republicanismo formula muchas cosas por primera vez. Los Terradas, los Pi Maragall plantean democracia, derechos sociales y proceso constituyente. Nos hemos de concentrar en el espacio democrático. Hemos tenido crisis de soberanía y democracia, dos conceptos a restituir. Y poner todos los elementos para hacer esta alternativa: la gente no puede ver como recorta sus salarios, y sufrir desahucios.