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¿Hay alguien ahí?

Fomento dedica un número extra de su revista al diálogo cultural Madrid-Barcelona

Mascarell, Gay de Montellà y Crehueras, en la presentación de la revista.
Mascarell, Gay de Montellà y Crehueras, en la presentación de la revista.

Las relaciones entre Cataluña y España han dado para jornadas, seminarios, conferencias y todo tipo de encuentros desde hace décadas, si bien el proceso independentista ha servido aún más de revulsivo para poner sobre la mesa opiniones del uno y otro lado del Ebro. La patronal catalana Fomento del Trabajo tampoco ha querido quedar al margen y ha editado un número extra coincidiendo con el primer aniversario de F, que es así como se denomina su revista y que dirige el escritor Valentí Puig.

El número fue presentado este lunes en el Palau Macaya de Barcelona, en un acto ágil y alejado de la pesadez de los discuros interminables y en el que el plato fuerte fue el breve diálogo que mantuvieron el exministro de Cultura César Antonio Molina y el periodista y escritor Antoni Puigverd sobre sus visiones del momento político catalán y los antecedentes históricos.

Molina abogó, como no podía ser de otra forma, por el encaje de Cataluña en España, y recordó que siempre ha habido voces a ambos lados a favor del acuerdo y para evitar la confrontación que parece inevitable. "No es fácil romper los vínculos familiares o de otro tipo y eso no se arregla con un pasaporte", dijo el que fue también director del Instituto Cervantes entre 2004 y 2007, cuando desde ese organismo se fomentabla el conocimiento del catalán, euskera y gallego, además del castellano.

Con todo, Molina admitió que era necesario "repensar" la Constitución porque a sus alumnos de 20 y 21 años de la Universidad Carlos III de Madrid, "les suena como a nosotros la Constitución de 1812, no se sienten indentificados con ella".

"España ha sido un espacio de diálogo y de confrontación a lo largo de la historia", recordó Puigverd, quien reclamó personas de todos los ámbitos que cumplan la función del ordenador portátil ipad, capaces de sintetizar lo mejor de su terreno y divulgarlo de manera sencilla.

Puigverd y el también escritor Luis Alberto de Cuenca reflexionan en los artículos que publica la revista F sobre la conexión intelectual entre Cataluña y el conjunto de España que ya ejemplificaron Miguel de Unamuno y Joan Margall en una serie de cartas cruzadas cuya relectura aconsejó de nuevo José Crehueras, presidente de Planeta. "El diálogo cultural no está roto", dijo Valentí Puig, quien prometió seguir trabajando para "tener cada vez más lectores y poner más ideas en circulación".

El número extra de la revista también incluye un artículo del economista Francesc Cabana sobre la historia del proteccionismo en las empresas catalanas, otro del director adjunto de EL PAÍS Lluís Bassets sobre los riesgos de que Cataluña deje de pertenecer a Europa, cuatro reportajes sobre el Museo Nacional de Arte de Cataluña y una entrevista con el escritor Juan Marsé, entre otros.

"Nos gusta el seny, no la rauxa. Nos gusta el futuro y el pasado, para las bibliotecas", afirmó Joaquim Gay de Montellà, presidente de Fomento del Trabajo, quien empezó advirtiendo que la patronal que representa podría haber esquivado el debate y decir "que no toca" en lugar de dedicar esfuerzos a editar la revista.

El consejero de Cultura, Ferran Mascarell puso el colofón constatando que hace décadas que se celebran debates de toda clase sobre las relaciones de Cataluña con España, "que no han servido para resolver el problema".  La explicación, dijo, es de las estructuras de Estado españolas, "que han sido capaces de aceptar la democracia pero no la pluralidad". En su opinión, "España no ha producido instituciones políticas inclusivas" y recordó el reciente caso del cantautor Raimon en Moscú, que fue invitado por el Instituto Cervantes y quien se le reclamó que interpretase canciones en castellano, algo que no ha hecho nunca porque siempre lo ha hecho en catalán.

"El catalanismo ha sido históricamente reformista, no estatista. Eso de hace cuatro o cinco años", recordó también Mascarell, que no dejó de recordar un artículo de 1984 del abogado Miquel Roca, presente en el acto, en el que vaticinaba que, encarrilado el sistema democrático en España, se resolvería con el paso del tiempo el encaje de Cataluña. "Pues no ha sido así", remachó.