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La Marina Vela comenzará a funcionar en marzo de 2017

El recinto tendrá capacidad para 136 amarres en mar 222 embarcaciones en tierra

Proyecto de la Marina Vela.
Proyecto de la Marina Vela.

La Marina Vela empezará a funcionar en marzo de 2017, según ha anunciado este miércoles el presidente del proyecto, Nicolás Mayol. Las obras —a cargo de la empresa Dragados— comenzaron el pasado 1 de septiembre en los terrenos aledaños al Hotel W y se prevé que duren 18 meses. La instalación tendrá capacidad para acoger 358 embarcaciones, tanto en mar como en tierra, y supone una inversión aproximada de 37 millones de euros.

El recinto contará con tres dársenas con 136 amarres para naves de entre 15 y 50 metros de largo, de los cuales ya se han vendido seis y otros 11 están a punto de ser adquiridos. La marina seca, en cambio, se destinará en exclusiva al alquiler y podrá albergar hasta 222 barcos que no superen los nueve metros de eslora. El precio anual de estos espacios variará entre los 3.600 y 4.600 euros e incluirá el uso de un almacén de siete metros cuadrados.

Mayol, propietario de la adjudicataria Formentera Mar, ha destacado que se trata de la primera marina robotizada de Europa, ya que serán máquinas las que transportarán las embarcaciones desde el mar hasta el lugar que les corresponda. Los usuarios podrán accionar el mecanismo de entrega a través del teléfono móvil. El sistema tarda entre 8 y 10 minutos en llevar los barcos de un punto a otro y ha sido diseñado por la firma española de ingeniería TMI.

El proyecto contempla la construcción de siete edificios y dos paseos abiertos al público sobre dos de estas construcciones. Uno servirá de prolongación del paseo de Joan de Borbó y finalizará en unas gradas que darán acceso al mar. La otra vía partirá desde el Hotel W y se ubicará sobre una finca de aparcamientos de larga duración.

Los accionistas se reparten entre AISA (50,5%), Aparcisa (25,5%), Formentera Mar (20%) y Barcelona Nautic Center (4%). Mayol ha explicado que esperan recuperar la inversión con la venta de los amarres y que prevén facturar entre tres y cuatro millones de euros anuales a través de los beneficios de explotación, que incluyen el alquiler de locales comerciales.