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ANÁLISIS

De ITE y más cosas

Norberto Beirak, arquitecto y vocal del Colegio de Arquitectos, reclama un protocolo para las inspecciones de edificios

Los propietarios de los edificios tienen el deber de mantenerlos en estado de seguridad, salubridad, accesibilidad y ornato. Se trata de asegurar sus viviendas, sus vidas y las de terceros. Cuando no disponen de medios pueden solicitar de la Administración ayudas, y estas concederlas dentro de sus previsiones.

A fin de comprobar el cumplimiento de esa obligación se realiza una inspección cada 10 años en los edificios de más de treinta: las ITE.

¿Cómo se realiza una ITE? Los propietarios encargan a un técnico competente la comprobación del estado de la estructura, cimientos, fachadas, cubiertas, redes de agua y saneamiento y accesos generales.

¿Cómo es posible que a una ITE favorable y bien hecha se le escapen problemas? Nada obliga a hacer estas inspecciones de una manera determinada. Por ello, por lo general, se realizan solo visualmente; se buscan síntomas de problemas y si no los hay, la ITE es favorable. Esta criba es eficaz pero, en ocasiones, insuficiente. Los síntomas pueden no presentarse hasta que el colapso del edificio está cercano; o bien estar ocultos por elementos que los tapan.

Por ello, los arquitectos recomendamos pasar de una ITE meramente visual a una ITE con pruebas: disponemos de tecnología suficiente para detectar los problemas antes de que se manifiesten abiertamente. Y, si es necesario para la inspección, remover periódicamente parte de los revestimientos y otros elementos.

Las ITE con pruebas son más caras, como es más caro practicar una resonancia magnética que no hacerlo: por eso los propietarios suelen preferir las visuales. Pero si queremos aumentar la seguridad en los edificios conviene imponerlas por la Administración mediante un manual de procedimientos de aplicación obligatoria, como las ITV. En particular, en los edificios que presenten factores de riesgo mayor: antigüedad, calidad constructiva, historial de conservación.
También conviene que se impongan a todos los edificios obligaciones concretas de mantenimiento regulares, y de dotarse de documentación actualizada, sobre todo planos.

No se trata de que las ITE las hagan funcionarios municipales, empresas o autónomos: se trata de que las hagan profesionales competentes y de que haya protocolos obligatorios.

Pero con esto no alcanza.

Toda obra de reforma, sobre todo si afecta a estructura, debe contar con un técnico competente, una empresa cualificada y licencia municipal. Muchos problemas que estamos viendo están causados por obras ilegales.

Todo síntoma nuevo —grietas, movimientos, puertas encajadas— debe ser comunicado de inmediato a un profesional y al Ayuntamiento. Lo que hoy es fácil de reparar puede transformarse mañana en una catástrofe.

Con estas reglas: ITE de protocolo definido, control de las obras de reforma, comunicación inmediata de síntomas; la seguridad de los edificios, que es la de las personas, se incrementará.

Norberto Beirak. Arquitecto y vocal del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM).

 

 

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