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ENTREVISTA | RAÜL ROMEVA, CABEZA DE LISTA DE JUNTS PEL SÍ

“Mas no pilota el proceso. No importa quién será presidente tras el 27-S”

El número uno de Junts Pel Sí, la lista independentista del 'president' y de ERC, dice que en los debates no defenderá la gestión del presidente catalán

El cabeza de lista de Junts pel Sí, Raül Romeva.
El cabeza de lista de Junts pel Sí, Raül Romeva.

Raül Romeva, (Madrid, 1971), exeurodiputado ecosocialista, es el cabeza de lista de Junts pel Sí que pide la secesión el 27-S.

Pregunta. ¿Cómo llega un ecosocialista a liderar esta lista?

Respuesta. Por la situación excepcional que vivimos: no haber podido votar pese a que desde 2012 salen 1,5 millones de personas a la calle. O que la respuesta al 9-N fueran querellas. Que yo vaya delante es circunstancial.

P. ¿Por qué acepta cuando Mas va de número cuatro?

R. No son unas autonómicas clásicas. Si no leemos el 27-S como un plebiscito no lo hacemos de forma correcta. Estamos buscando un mandato democrático que nadie pueda contestar. El valor añadido de la lista es que leemos el 27-S como la oportunidad de hacer lo que no nos dejaron el 9-N y para salir de este embrollo.

P. Eso no quita que Mas pudiera sea el cabeza de lista

R. No es la lista de una persona o un partido: el 9-N lo apoyaron el 95 % de Ayuntamientos, 4.500 entidades y cada año millones de personas han salido a la calle pidiendo esto. Casi 40.000 personas se han inscrito simbólicamente para ser candidatos. Es la lista plural de una sociedad movilizada y de nadie en particular. Es la oportunidad de crear un Estado y una herramienta contra la crisis. Lo hacemos por eso. Y se hace de abajo arriba. Las instituciones se han puesto al servicio de la gente y no al revés. Tenemos el compromiso institucional y jurídico de hacerlo bien. Nadie quedará desamparado. No pedimos héroes.

P. ¿Figura o no en el acuerdo que Mas será presidente? Usted dijo que no…

R. Dije y repito que si hay mayoría clara, saldrá un Gobierno plural y de concentración con un mandato de avanzar el proceso. Y en este contexto Mas tendrá un papel como quien venga de ERC. No gira alrededor de él. Si no lo entendemos, fallamos el análisis.

P. No me ha contestado.

R. Es que no es relevante.

P. Pregunto si figura o no.

R. Hay un acuerdo de dos partidos que dice lo que dice y está supeditado a una mayoría parlamentaria. No importa quién será el presidente. Es irrelevante.

P. Pregunto si Mas seguirá pilotando el proceso.

R. ¡Le niego la mayor! Lo han pilotado 1.500.000 personas desde 2012. O dos millones el 9-N. No lo pilota ni Mas ni Convergencia. Lo hace una sociedad movilizada y eso condiciona que haya elecciones. Es lo que ha hecho que CiU se haya roto o se haya sumado gente del PSC. Nos han dicho: 'Pónganse de acuerdo y hagan lo que pedimos'. Llámense Mas, Romeva o Junqueras.

P. Deduzco que no figura…

“No he oído a nadie relevante a escala europea decir en Europa que Cataluña no puede votar”

R. No estoy diciendo eso, es irrelevante. Entiendo la voluntad de circunscribir esto a una persona, pero es lo contrario. Somos instrumentos para responder al movimiento más masivo de Europa de los últimos años.

P. ¿No le parece que lidera una lista de centro-derecha?

R. ¡No es verdad! ¿Lo son Llach, Comín y Mohedano [exPSC], Junqueras o Forcadell? ¿O yo? Y de Unió. No son alocados. Son de seny. Se habla de sentido común. Pero con lo que llega del PP, PSOE e incluso Podemos, el sentido común pasa por votar. Se le llama democracia. Nos hemos encontrado con la puerta cerrada. Peor: en vez de preguntarse qué pasa, ha habido una regresión brutal competencial, ataques legislativos, amenazas, querellas y humillaciones.

P. Hay juristas que dicen que la declaración de independencia no genera efectos jurídicos. ¿Por qué cree que el Estado la reconocerá y negociará?

R. No sé si lo entenderá, pero la pregunta no es si hace falta negociar sino sobre qué. Es lo que habría hecho Escocia: negociar lo que hemos decidido hacer: tener un Estado. En Europa funcionan los mandatos democráticos y necesitamos uno claro para enviar un mensaje al Estado, a los gobiernos europeos y a la UE de lo que queremos.

P. Confían en que la UE...

R. Las consecuencias vendrán muy condicionadas por el mandato. Aún no he oído a nadie con responsabilidad relevante a escala europea que haya dicho que no podamos votar. A nadie. Cero. Dicen que es un problema interno. Su modelo ideal y el nuestro es Escocia, pero no nos han dejado. Lo hemos intentado todo y eso es importante. El Estado sigue siendo ciego y sordo. Veremos la voluntad de los actores. Tengo muy clara la de Europa: es un proyecto pragmático construido para dar soluciones a cuestiones concretas. ¿Alguien imaginaba que Chequia y Eslovaquia o Eslovenia y Croacia serían realidades distintas en la UE?

P. ¿No cree que Cataluña quedaría fuera de la UE?

“Cataluña será el mejor aliado de España en Europa y en el mundo. Es lógico”

R. En Europa pesa tanto el principio de legalidad como el democrático. Cuando un nuevo Estado ingresa en la UE y firma el Tratado de Copenhague que pone al mismo nivel esos dos principios. No tiene ninguna lógica jurídica, democrática y económica. El sentido común dice que si lo hacemos bien Cataluña integrará la UE y además será el principal aliado que España tendrá en Europa y el mundo por vínculos económicos, familiares y sociolingüísticos.

P. Si no ganan, Mas dijo que el Estado será inmisericorde…

R. Ya lo es. ¿Alguien cree, con el corazón en la mano, que parará si sale el no? ¿O que irá mejor en infraestructuras, en competencias o en la lengua? Si no logramos una mayoría clara no habrá ningún gesto del Estado.

P. Si la reforma federal es complicada. ¿Por qué cree que la independencia no lo será?

R. No será fácil, pero veo muy claro el inmovilismo. Hemos intentado —yo mismo— una reforma federal y no la quieren. Y si la hay será regresiva. No sé cómo irá pero es la única opción. Es esto o seguir reculando.

P. La CUP pide también una mayoría de votos y ustedes mayoría de escaños. ¿Les desconcierta que no puedan contar con ellos para hacer mayorías?

R. Si fuera un referéndum, pactas las reglas. Pero esto son unas elecciones. Eso no quiere decir que no se puede hacer según las mayorías que salgan. Esa es la clave. Lo que quiero decir es que la gente que quiera que la cuenten con el sí que sea muy consciente donde pone la papeleta.

P. Usted dijo en la presentación de la lista que este proceso es para mejorar la vida de las personas y presentó una larga relación de medidas sociales. ¿Por qué cree que Convergència las cumplirá cuando ha votado en contra de ellas?

R. Si, la clave es mejorar la vida de la gente. Esas medidas dependerán de las mayorías que haya pero fundamentalmente exigen dos cosas: recursos y capacidad legislativa. Se han intentado hacer cosas y no nos han dejado: impuesto sobre las nucleares, sobre la emisión de CO2, sobre los depósitos bancarios para obtener ingresos y sustentar el estado del Bienestar. Se hizo un decreto sobre pobreza energética que está recurrido en el Constitucional. El Parlament decidió cerrar el CIE (Centro de Internamiento de Extranjeros) y no podemos porque depende del Estado. El mismo déficit de las Comunidades Autónomas lo determina el Estado. Todo esto tiene un sentido: hacer lo que no podemos. Si algunos estamos en esto es por eso.

P. Pero este Gobierno es de corte liberal. ¿Todos los recortes son culpa del Estado?

R. ¿Y el Gobierno español? ¿Si nos quedamos en el Estado Español mejorará la situación desde ese punto de vista? No veo ninguna posibilidad de que la situación mejore si seguimos en este marco autonómico.

P. ¿Cómo defenderá la gestión de Mas en los debates?

R. No defenderé políticas de gobierno. Es una lista excepcional, en un momento excepcional con un objetivo excepcional. Hay una gestión de gobierno que la tendrá que defender quien la tiene que defender. En los debates electorales recordaré que el 27-S es el referéndum que no hubo el 9-N. ¿Que me lo reprocharán? No pienso en cuatro años, sino de aquí a 40. Tenemos la necesidad colectiva de salir de este agujero. Seguir con la obsesión de cambiar el Estado es seguir dándote golpes contra la pared.

P. ¿No se sustrae el debate democrático de lo hecho en estos dos años?

R. Es que yo no miro a los próximos cuatro años.

P. Hablo de estos dos últimos años.

R. Pienso en la futura generación. En el futuro. El objetivo no son los próximos dos primeros años: son los 20 o 40 años. Tenemos la necesidad colectiva de salir de este agujero. Seguir con la obsesión de que cambiaremos el Estado español de que nos entenderá, que nos comprenderá, es seguir dándote golpes contra la pared.

P. ¿Habrá un programa electoral?

R. Lo habrá condicionado a esta excepcionalidad que exige dos cosas: transitoriedad.

P. ¿Un año y medio de tiempo?

R. Lo que toque. Lo que necesitemos para hacerlo bien. Por tanto, transitoriedad, con un gobierno de concentración, y dar garantías a todo el mundo de que no se le pondrá en riesgo personal. Aquí no se le pide a nadie actitudes heroicas. No se va a poner en riesgo a nadie. A la gente le preocupan las pensiones. Y puede estar tranquila. Las pensiones no dependerán de si nos quedamos o no en España: dependerán de que la gente tenga trabajo. Y si lo hacemos bien, podremos generar ocupación que será la que garantizará las pensiones. Las amenazas y el discurso del miedo son para que la gente vaya a votar.  El sentido de la campaña irá por aquí.

P. ¿Cómo explica que en su candidatura haya hasta cinco posiciones distintas sobre la renta de garantía ciudadana?

R. La sociedad no tiene un consenso sobre eso, pero es que hoy no tenemos ni las herramientas para aplicarlo. Yo también quiero cerrar el CIE. Para hacerlo se necesitan dos cosas: recursos y capacidad legislativa. Es crucial: y necesitamos saber si cuando lo decidamos lo podemos hacer. Recuerdo que el recurso de pobreza energética está recurrido al Constitucional. Paradójicamente, un Gobierno liberal ha creado impuestos pero no los ha podido aplicar.

P. ¿No tiene la sensación de que la lista oculta la refundación de Convergència?

R. Convergència tiene sus problemas como los tiene el PSC. O cualquier partido. La lógica de partidos se ha modificado porque en gran parte la gran demanda ciudadana los ha obligado a resituarse.