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Cerdanyola denuncia el derribo sin permiso de la guardería de la UAB

El Ayuntamiento dice que la universidad pidió el permiso, pero aún no lo había autorizado

Restos del derribo de la guardería en el recinto universitario.
Restos del derribo de la guardería en el recinto universitario.

El Ayuntamiento de Cerdanyola del Vallès (Barcelona) ha expresado este miércoles su “indignación” por el derribo “sin permiso municipal” de la guardería Gespa por parte de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). El centro infantil se encuentra ubicado dentro del campus, que pertenece al término municipal de la localidad. El Consistorio, ha anunciado mediante un comunicado, que “levanta acta de los hechos” y estudiará “las medidas a tomar”.

La UAB solicitó el permiso de derribo el pasado 27 de julio. “Sin esperar a la respuesta municipal, los solicitantes optaron por la política de los hechos consumados derribando las dependencias escolares los días 10 y 11 de agosto”, explica el Ayuntamiento. El Gobierno municipal añade que espera una respuesta del rectorado del campus “respecto a quién y por qué motivo” se ha demolido la escuela, pero asegura que no ha podido contactar con los responsables porque están de vacaciones durante el mes de agosto.

La alcaldesa accidental y regidora de educación, Elvi Vila (Compromís per Cerdanyola), asegura que la universidad no había informado al Ayuntamiento sobre sus intenciones de derribar el edificio. El centro estaba gestionado por la fundación privada Gespa, integrada por el Consistorio y la UAB. Ambas instituciones han mantenido conversaciones durante los pasados meses sobre el destino del centro. La intención de la universidad era que la guardería pasara a ser municipal, una posibilidad que el Consistorio rechazó por el exceso de plazas públicas en la ciudad.

El cierre de la guardería Gespa generó fuertes movilizaciones a finales del año pasado, cuando la UAB anunció un recorte del 60% del presupuesto del centro para 2015. El rectorado aseguraba que no podía hacerse cargo de un centro que costaba 200.000 euros anuales “para 40 familias”. Además, aseguraba que el edificio que albergaba la escuela “no cumplía la normativa” y que tenía problemas estructurales, así que eran necesarios 400.000 euros para acondicionarla. En abril, el rectorado anunciaba que cerraba el centro infantil y firmó un convenio con la guardería Pitus de Bellaterra, de titularidad privada, para que las familias de la Gespa pudieran inscribir sus hijos al mismo precio que hasta ahora.