El edificio desplomado pasó la inspección en 2012

Los vecinos de dos inmuebles de la calle Duquesa de Tamames habían sido evacuados esta madrugada por las grietas que aparecieron en sus casas.

Samuel Sánchez | Ayuntamiento de Madrid (atlas)

En mayo una familia que habitaba en el segundo de una finca en la calle Duquesa de Tamanes del barrio de Carabanchel Alto alertó al administrador de una grieta descomunal que cruzaba una pared en diagonal, pero un arquitecto retrasó a septiembre la reparación y hoy del inmueble, que había pasado la inspección técnica en 2012, no queda nada. En la madrugada del domingo al lunes los pilares de su casa, de 1964, cedieron y 40 viviendas —también las del inmueble colindante— fueron desalojadas con las primera grietas y entre cascotes. Cuatro horas después la trasera se derrumbó. El Ayuntamieno les proporcionará un techo.

La preocupación surgió en mayo cuando al ir a pintar su piso alquilado José Luis, en paro tras cerrar su tienda de cortinas, y Anabel, que trabaja en telefonía, descubrieron al mover un mueble y el televisor que lo que había empezado siendo una pequeña raja —“parecía un desconchón de pintura”— se había convertido en una grieta que en diagonal cruzaba la pared. “Desplazó el muro. En los sitios que más, unos dos centímetros”, asegura Anabel. Un perito y un arquitecto del seguro, según su relato, restaron importancia al desperfecto y retrasaron a septiembre las obras.

La alcaldesa Manuela Carmena visitando los edificios de Carabanchel.
La alcaldesa Manuela Carmena visitando los edificios de Carabanchel.Ayuntamiento de Madrid

José Manuel Calvo, concejal de Desarrollo Urbano Sostenible del Ayuntamiento de Madrid, explicó este lunes que los responsables municipales, sin embargo, no tenían constancia de que los vecinos ya habían avisado a las compañías de seguros. Especificó que el derrumbe del edificio se produjo por el colapso de uno de los pilares y que el inmueble pasó la Inspección Técnica de Edificios (ITE) en 2012: resultó que había defectos por subsanar en la fachada, pero ningún problema estructural.

El edil aclaró que todos los indicios que hubieran podido anticipar el colapso “se concentraban en un local de la planta baja, que estaba cerrado desde hace varios años. Los pilares, además, estaban revestidos, así que hubiese sido imposible enterarse de la formación de grietas”, añadió.

Los bomberos se dieron cuenta durante la operación que llevaron a cabo para rescatar a los vecinos de que el derrumbe estaba a punto de ocurrir: “Tratamos de entrar en el edificio lo menos posible, pero pudimos observar que un pilar estaba reventado. Estaba claro que el edificio se iba a caer”, aseguró ayer el jefe de los bomberos madrileños, Carlos Arribas.

A Nerea, peluquera de 20 años, la despertó el lloro de su vecina de 19 años que, como ella, se encontraba sola en su piso del cuarto. “Le pregunté qué le pasaba y me dijo que se estaba cayendo su balcón. No podía abrir la puerta y de ventana a ventana con un recogedor —porque no llegábamos, claro— me pasó sus llaves, pero era imposible abrir. Al final, la han sacado los bomberos”, recordaba Nerea, alquilada. Anabel, que tampoco podía salir, trepó por el conducto del gas hasta el patio del primero y por la ventana del vecino los bomberos sacaron a sus dos hijos, de cuatro y seis años, y a buena parte de sus vecinos. Como a los presidentes de la comunidad, Florencio y María José, con sus dos perritos. La pareja pagó 19 millones de pesetas por su piso hace 13 años y les queda 10 años de hipoteca. “Pensábamos que se habían caído cuatro azulejos que estaban despegados, pero en nada en el pasillo había una grieta diagonal de lado a lado”. Solo cuatro vecinos estaban de vacaciones.

Los bomberos desalojaron 40 viviendas, 20 en el bloque que colapsó y 20 en el edificio colindante, al número 7, aunque no haya sufrido daños. Se trata en total de 57 vecinos, 36 del número 5 —de los que 20 han tenido que salir por las ventanas del edificio con la ayuda de los bomberos— y 21 en el bloque al número 7. “Una treintena ya están en plazas hoteleras, como primera solución de emergencia”, explicó la concejala de Vivienda, Marta Higueras.

El Ayuntamiento habilitará un espacio donde se depositarán durante 15 días los escombros derrumbados del inmueble y los del resto del edificio, que se demolerá en los próximos días, para que los vecinos puedan intentar recuperar sus enseres y sus pertenencias.

“Hay muchos vecinos preocupados por el valor afectivo de lo que perdieron, fotografías, objetos personales... Vamos a hacer todo lo que podamos para que los recuperen”, aseguró ayer el concejal de Salud, Seguridad y Emergencia del Ayuntamiento de Madrid, Javier Barbero.

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