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El ‘casal’ también abre en agosto

Entidades sociales aumentan su oferta de ocio en verano para paliar las necesidades básicas de menores

La Fundación Pere Tarrés comenzó ayer sus casales de agosto en el Raval. Ampliar foto
La Fundación Pere Tarrés comenzó ayer sus casales de agosto en el Raval.

Los gritos y las risas que salen del patio de la Escuela Vedruna- Àngels, en el corazón del Raval barcelonés, podrían hacer pensar que se está en pleno curso escolar. Pero no. La canícula de principios de agosto se encarga de desmentirlo. Se trata de uno de los casals sociales de verano que realiza la Fundación Pere Tarrés, que como muchas otras entidades ha tenido que acomodar su oferta de ocio educativo estival para intentar amortiguar los efectos de la crisis entre los más pequeños.

En muchos casos, los niños que participan de estas actividades son derivados de los Servicios Sociales de algunos Ayuntamientos donde hay programas de apoyo al lleure, como Cornellà, Granollers, Montcada i Reixac o Torelló. Agosto, un mes donde usualmente tanto las casas de colonias como los casals cerraban sus puertas por vacaciones, se ha convertido en un mes de plena actividad para las entidades. Se trata de que los pequeños tengan un buen rato pero también de asegurarles que en las vacaciones no pierdan el apoyo alimentario irrenunciable que para muchos supone el comedor escolar.

La Fundación Catalana del Esplai (Fundesplai) también inició ayer la primera de las 111 tandas de casals sociales que realiza este mes, en las que oferta un total de 8.420 plazas. Se trata de un aumento del 27% de actividades con respecto al año pasado, explica un portavoz de la entidad. En muchos casos, los casals se extienden en las dos primeras semanas de septiembre.

Por cuarto año consecutivo, las 16 casas de colonias y albergues de Fundesplai también abren sus puertas con precios reducidos para familias: 135 euros por persona por toda una semana, todo incluido y con actividades al aire libre, coordinadas por monitores. Un porcentaje del dinero que se recauda se destina para becar a los menores vulnerables en otras actividades de Fundesplai. Este año, asegura el portavoz, se recibieron unas 5.300 peticiones de becas.

Solo en Pere Tarrés, 1.360 menores vulnerables de todo Cataluña participarán en los programas sociales de la entidad. Esto se suma a las 4.318 niños que han sido becados (un 30% más que el verano pasado) esta temporada. La Fundación asegura que todas las solicitudes de ayuda para participar en los programas han sido aceptadas. La entidad destinó un total de 900.000 euros para las becas, que procedieron de donaciones privadas, de la Administración y de varias instituciones.

Según las cifras oficiales, las familias de dos de cada diez niños catalanes no pueden pagarles actividades de ocio. El 13% no puede participar en viajes o actividades extraescolares por su precio. Es por eso que las entidades aprovechan el verano para volver a poner sobre la mesa el debate sobre el derecho de los niños a tener actividades de ocio al aire libre.

Hace un año, un informe del Síndic de Greuges alertaba de las desigualdades en el acceso a estas actividades, en función de la renta. Si bien un 64% de los niños catalanes (unos 600.000 menores) participa en clases extraescolares o en actividades de lleure, estas son más extendidas entre las familias con mejor situación económica. En estas se cubre casi a seis de cada diez familias. En los hogares más humildes solo llega al 21%.

“El lleure educativo nos puede parecer superficial, pero es clave dentro del desarrollo personal y social de los niños”, aseguró el defensor del pueblo catalán Rafael Ribó en su día. Este año, el Departamento de Bienestar entregó 4,5 millones de euros a las entidades catalanas que se dedican al ocio educativo, como Escoltes Catalans, Esplais Catalans (Esplac) o Casals i Clubs d’Esplai, entre otras. El Síndic recuerda que, en 2008, estas ayudas, con una necesidad social mucho menor, ascendían a 5,7 millones.