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Carmena quiere que la policía municipal patrulle a pie

El nuevo concejal de Seguridad busca un modelo para el cuerpo basado en la prevención y en estar cerca del ciudadano

Policías municipales patrullando por el centro el viernes. Ampliar foto
Policías municipales patrullando por el centro el viernes.

Menos coche y más patrullaje a pie. Esa es una de las líneas maestras del futuro de la Policía Municipal de Madrid, que pretende relanzar un proyecto que ya se está utilizando en otras poblaciones de la región: la policía de proximidad. Esto supone que los agentes estén más pegados a los residentes y que conozcan el ámbito en el que se mueven, entre ellos los comerciantes y las asociaciones de vecinos. “Quiero una policía preventiva más operativa y pegada al ciudadano”, señala el concejal de Salud, Seguridad y Emergencias, José Javier Barbero.

La premisa de la que parte el nuevo concejal de Seguridad es que la policía debe estar pegada a la calle para saber qué es lo que ocurre. Para ello es necesario bajarse del coche patrulla y andar por las calles de la ciudad, hablando con los ciudadanos. Solo así se saben sus necesidades, sus preocupaciones y los problemas que sufren. “Quiero una policía más visible de forma que el vecino sepa a quien acudir y donde puede haber un agente”, afirma Barbero.

6.300 agentes para 21 distritos

La capital cuenta ahora 6.300 policías municipales distribuidos por los 21 distritos y diversas unidades como el escuadrón, tráfico, agentes tutor y familia, entre otras.

Una de las primeras medidas fue el nombramiento de Andrés Serrano como director de la Policía Municipal. Su toma de posesión fue el pasado 3 de julio tras haber estado en los últimos tiempos al frente de la Unidad de Medio Ambiente.

El inspector jefe es Francisco Caletrio, que sustituyó en octubre de 2014 a Emilio Monteagudo. Hasta el momento no se ha hablado de que vaya a ser relevado del cargo. Su cambio resulta difícil porque solo hay tres mandos que podrían sustituirle, so pena de traer algún responsable de fuera del cuerpo.

El nuevo concejal, José Javier Barbero, asegura que quiere un diálogo permanente con los mandos y con los sindicatos.

La revolución no se hará de la noche a la mañana, según reconoce el concejal. De hecho, una de las frases que más repite es que no le gusta entrar como elefante en una cacharrería. Lo primero que quiere ver es cómo está estructurado el cuerpo para ver qué funciones son necesarias y cuáles deberán ser modificadas. La labor no es fácil y le puede llevar varias semanas e incluso meses. “Lo que no puedo entender es que haya policías jóvenes en puestos de vigilancia de edificios o de unidades y que otros agentes que están en peores condiciones de patrullar salgan a la calle. Hay que ver quienes pueden formar parte de esos puestos denominados adaptados de forma que se pueda optimizar la plantilla”, destaca el concejal.

La implantación no será lineal y dependerá mucho de las necesidades de cada distrito. Para ello se estudiarán sus barrios y cómo tiene que organizarse el servicio. No es lo mismo el distrito de Centro que algunos más periféricos con urbanizaciones de casas bajas o grandes distancias. Eso sí, para que realmente sea efectiva esta policía de proximidad tendrán que estar apoyados por vehículos, sobre todo, en caso de intervenciones peligrosas o complicadas.

El concejal está en contacto con otras policías en las que ya se ha implantado este modelo. También tiene un trato directo con Amadeu Recasens, el responsable de la Guardia Urbana de Barcelona, donde también se apuesta por esta fórmula de proximidad. “Quiero sentarme con él y ver todo lo que tiene de afín estas dos grandes urbes”, avanza Barbero

La pregunta surge entonces: ¿Supondrá eso que desaparezcan algunas unidades características de la Policía Municipal, como la Unidad de Medio Ambiente, Familia o los guías caninos, solo por mostrar algunos ejemplos? El concejal lo tiene claro: Se mantendrán todas aquellas que tengan una utilidad práctica para los ciudadanos. “Por supuesto que es necesaria cierta especialización y muchas de esas unidades se mantendrán”, confirma el concejal.

Lo que también se va a modificar previsiblemente son los protocolos de actuación de la policía. “Quiero una policía preventiva, que tenga como fin la convivencia y al ciudadano. No estamos para resolver los grandes delitos. Para eso ya existen otras policías [en referencia al Cuerpo Nacional de Policía y a la Guardia Civil]“, anuncia Barbero. “Hay que trabajar desde una óptica positiva y dejar de lado la parte más reactiva. Para ello es fundamental el diálogo con todas las partes”, añade.

“Por tanto, el futuro de la Policía Municipal pasa porque el cuerpo está para atender las necesidades de la población, por la experiencia de los profesionales policiales, por la idoneidad con respecto al conjunto de los ciudadanos y el programa de Ahora Madrid. Es decir, por más policía en la calle”, resume el concejal.

Una cuestión que está encima de la mesa es el futuro de las Unidades Centrales de Seguridad (las UCS, los antidisturbios del cuerpo). Barbero no ha tomado hasta el momento ninguna decisión sobre ese tema. Reconoce que es un tema complejo y que está estudiando si son necesarias o no. “En principio, se mantendrán, sobre todo, si se ve que pueden reforzar determinadas actividades de seguridad y de los policías que van a pie”, reconoce el concejal. Otra variable que van a estudiar es si se enmarca dentro de la nueva identidad y estructura del cuerpo. Lo que sí ha dejado claro es que no quiere ver a estos agentes en desahucios, como ocurre en la actualidad.

Lucha sin cuartel contra los delitos de odio

Una de las novedades que va a reforzar el nuevo concejal de Seguridad, José Javier Barbero, es que se persigan los delitos de odio en la ciudad. Según han comentado varios mandos de la Policía Municipal es una de las amenazas que pueden sufrir determinadas personas por sus ideologías, gustos o creencias. “Lo que tengo claro es que no va a haber ningún tipo de permisibilidad hacia estos ataques provengan de donde provengan”, ha destacado el concejal.

De hecho, Barbero reconoce que los delitos de odio es una denominación muy amplia que incluye la agresión a personas muy distintas entre ellos están los gais por su orientación sexual. Solo en lo que va de año se han producido cinco casos de estas características en la ciudad de Madrid. También se pueden atacar a adversarios políticos o personas que profesan una religión distinta.

“Los indicadores que manejamos en la Policía Municipal es que se puede dar una subida en cualquier momento y todos estos ataques minan la convivencia. No vamos a permitir que se influya en las conductas de los otros por una cuestión de identidad distinta”, afirma el concejal. “No va a haber ciudadanos de primera y de segunda”, concluye de forma gráfica.

Parte de esos ataques pueden llegar de la extrema derecha al haber en estos momentos un gobierno de izquierda en el Ayuntamiento por primera vez en las dos últimas décadas. Y esto preocupa al máximo responsable político de la Policía Municipal.

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