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Un trío insólito

Un piano moderno, un violoncello antiguo y un tenor dan de beber a los sedientos melómanos de Girona en el Nits de Clàssica

Adelantándose a los festivales musicales veraniegos de Peralada o Torroella de Montgrí, Girona, la capital, enriquece las noches de verano con su propio propuesta: Nits de Clàssica, un festival necesario que, a juzgar por el lleno absoluto registrado en el concierto que nos ocupa, está dando satisfacción a una aspiración largamente sentida por la nutrida parroquia melómana gerundense.

La originalidad de este concierto estaba en la configuración del sonido. Un trío, sí, pero un trío formado por un piano moderno, un violoncello antiguo y un tenor. Elementos individualmente archiconocidos pero recombinados en una propuesta sonora inhabitual.

Festival Nits de Clàssica

Ian Bostridge, tenor. Steve Isserlis, violoncello. Julius Drake, piano. Obras de Bach, Britten, Lachner, Rodney Bennett y Schubert. Claustro de la Catedral. Girona, 5 de julio de 2015.

Toda la primera parte estuvo ocupada por Bach en diferentes formatos. En primer lugar, tres arias de tres cantatas que no acabaron de alcanzar un equilibrio exacto debido a la apabullante presencia del piano, un Steinway moderno que Julius Drake sujetaba tanto como podía, pero que imponía su potencia y debido, también, a la fuerte personalidad de solista de Isserlis, que quizá no se resignaba suficientemente al papel impuesto de acompañante. Siguió la célebre Tercera Suite para violoncello solo de Bach interpretada por Isserlis con una facilidad y naturalidad en el fraseo deliciosas y de gran personalidad, que superaban y se imponían a cualquier objeción filológica.

Aún en la primer parte, Five Spiritual Songs para tenor y piano. Este Bach filtrado por Britten sí sonó equilibrado, Bostridge pudo desplegar su hermosa voz de tenor especialmente en la última pieza, Bist du bei mir, quizá la más hermosa canción de Bach, una bellísima canción de amor.

La segunda parte ofreció aun más originalidad, tres canciones de Franz Paul Lachner (1803 – 1890), un autor poco prodigado y que merecería mayor atención. Siguió una pieza sorprendente y harto desconocida, un auténtico descubrimiento, Tom O’Bedlam’s Song (1961) para tenor y violoncello de Richard Rodney Bennett que permitió a Bostridge desplegar una vocalidad vigorosa, mucho más agresiva y de fuerte expresividad. El concierto se cerró con Auf dem Strom de Franz Schubert, la joya de la corona del repertorio para el insólito y original trío formado por tenor, violoncello y piano.