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La cantera de Colau

La alcaldesa y cinco miembros de su equipo municipal han estado vinculados a la ONG Observatorio DESC, donde han compartido activismo y amistad

Colau, Pisarello, Pin y Asens han surgido del Observatorio DESC.
Colau, Pisarello, Pin y Asens han surgido del Observatorio DESC.

Si en el primer gobierno, el de els millors de Artur Mas, muchas personas de su confianza procedían de la escuela de negocios de Esade; o en la alcaldía de Xavier Trias hubo desembarco de cargos de las juventudes de CDC, la cantera de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, es el Observatorio DESC (de Derechos Económicos, Sociales y Culturales). Colau y cinco personas de su equipo —tres regidores y dos cargos— han estado vinculados a la ONG creada en 1998 por organizaciones del ámbito de la cooperación internacional, que vela por la defensa de los derechos sociales con asesoramiento jurídico a otras entidades (entre las que figura la PAH, fundada por Colau), formación o la realización de estudios e informes sobre materias como vivienda, alimentación, pobreza energética o salud.

Siete años en el DESC

Colau trabajó siete años en el Observatorio: desde 2007 hasta febrero de este año. El primer teniente de alcalde, profesor de derecho y mano derecha de Colau, Gerardo Pisarello, fue vicepresidente del DESC, un cargo no remunerado. El tercer teniente de alcalde, el abogado Jaume Asens, miembro de la junta, también sin sueldo. La activista vecinal, experta en redes y ahora concejal de Ciutat Vella, Gala Pin, estuvo dos años a media jornada llevando cuestiones de comunicación. El equipo que procede del DESC se completa con Vanesa Valiño —pareja de Pisarello—, que lo ha dirigido ocho años, hasta el jueves pasado, cuando se integró en área de Vivienda del Ayuntamiento. Y cierra la relación Águeda Bañón, que se encargó de comunicación y la web de la organización y ha sido fichada como directora de comunicación del consistorio. Un círculo que además de trabajo han compartido años de activismo y en su vida personal son amigos.

El Observatorio DESC tiene un presupuesto que en 2014 fue de 455.000 euros. Unos ingresos que en un 97% proceden de subvenciones y donaciones. Y de las subvenciones (de varias administraciones, también europeas), un gran paquete es un convenio con el Ayuntamiento de Barcelona que aporta 120.000 euros al año. El convenio se firmó después de que el Observatorio fuese premiado en la Maratón contra la Pobreza de TV3 por el apoyo jurídico que presta a la PAH. Es una cantidad para la plataforma que recibe y gestiona el DESC y que permite contratar a cuatro personas a media jornada. Dos de ellas son las caras más visibles de la PAH ahora mismo: Carlos Macías y Susana Ordóñez.

La directora del DESC hasta el jueves pasado, Vanesa Valiño, explica que la estrecha colaboración entre la PAH y el DESC se explica porque en los últimos años y como consecuencia del drama de los desahucios, el Observatorio se ha centrado mucho en el derecho a la vivienda. Fue la ONG que trajo a Barcelona al relator de Naciones Unidas en materia de Vivienda, Miloon Khotari en 2007 —ya entonces alertó de la “especulación urbanística desenfrenada”— y a su sucesora Raquel Rolnik en 2012. La vinculación es tan estrecha que no es osado afirmar que el DESC ha sido el think tank de la PAH.

Pese a los vínculos del Observatorio DESC y la actual cúpula municipal, el presidente de la ONG, el urbanista Jordi Borja, mantiene que “el DESC y Barcelona en Comú son cosas muy distintas”. Aunque sí admite que en buena parte, el motor del partido que ha arrebatado la alcaldía a CiU salió del observatorio, aclara que en ningún caso “el DESC ha sido el promotor de BComú”. Borja defiende que para hacer equipo Colau haya fichado al que ya ha sido su círculo laboral más próximo: “A la hora de buscar colaboradores todo el mundo busca gente que ya conoce y con quien ha trabajado”.

Borja explica que el DESC “quiere acentuar el carácter intelectual y de formación” de la organización y focalizarse en “temas de regeneración democrática, de derechos laborales y en la proyección internacional”.

La nueva directora del Observatorio, la politóloga y abogada Irene Escorihuela, mantiene que al margen de los colores políticos “es necesario generar discurso crítico desde fuera de las instituciones porque de vulneraciones de derechos humanos sigue habiendo”. La directora saliente habla en términos muy parecidos: “El Observatorio tiene un papel muy importante como contrapoder, de vigilancia, que debe seguir haciendo”.

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