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ANÁLISIS

Misión cumplida, camarada Trotski

La crisis entre IU federal e IU Madrid con Podemos de fondo es un ejemplo de entrismo, práctica que el líder ruso inventó para acabar desde dentro con los rivales de la IV Internacional

A finales de los años treinta del siglo pasado, Leon Trotski ideó una estrategia para acabar con los rivales de la IV Internacional. El invento consistía en infiltrarse en los partidos socialdemócratas de los grandes países para transformarlos en partidos revolucionarios. Trotski terminó muy pronto con un piolet incrustado en el cráneo, pero aquella táctica suya le sobrevivió. De hecho, fue copiada en las décadas siguientes por partidos de todo signo y en todo el mundo. En la España franquista las organizaciones de izquierda la aplicaron con éxito en el Sindicato Vertical.

La maniobra de Trotski se llamaba —se llama— entrismo. Y lo que ha sucedido entre Izquierda Unida federal, Izquierda Unida de Madrid y Podemos parece un caso paradigmático de esa práctica. Con un agravante, y es que Podemos no ha necesitado infiltrar a sus militantes en IU, sino que han sido algunos líderes de esta formación los que han representado el papel de infiltrados.

El entrismo ha triunfado: IU ha expulsado a la federación de Madrid, que se había resistido a disolverse en Podemos. El nuevo líder nacional de la coalición, Alberto Garzón, ha acudido con esa ofrenda al altar de Pablo Iglesias. Pero Iglesias le ha dicho que no tiene la menor intención de forjar una alianza con él. De modo que Garzón se ha quedado colgado de la brocha. Todo esto, como tantas otras cosas, no sale en Juego de Tronos.

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