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Esquerra convierte Sabadell en su primer gran bastión

Los republicanos compartirán la alcaldía de la quinta ciudad catalana con Crida por Sabadell y ponen fin a 16 años de gobierno del PSC

Juli Fernández (ERC), el nuevo alcalde de Sabadell.
Juli Fernández (ERC), el nuevo alcalde de Sabadell.

Esquerra Republicana ha conseguido una buena dosis de poder al hacerse con la alcaldía de Sabadell (Vallès Occidental), la quinta ciudad más grande de Cataluña. Eso sí, tendrá que compartir la vara con Maties Serracant, de la Crida por Sabadell (formado por Entesa por Sabadell y la CUP), los dos partidos que gobernarán la ciudad en minoría. El cabeza de lista republicano, Juli Fernàndez, (que iniciará el mandato), fue nombrado alcalde gracias a los apoyos también de Unitat por el Canvi  (ICV-EUiA y la asamblea local de Podem, no reconocida por la dirección nacional) y Guanyem Sabadell (formado por escindidos de EUiA). El salto de los republicanos es considerable, teniendo en cuenta que el mandato pasado no tuvieron representación debido de al desastre electoral generalizado que sufrió ERC en 2011.

El PSC retiene Terrassa y Rubí y pierde Montcada

Los pactos han jugado en contra del PSC a buena parte del Vallès Occidental. Los socialistas pierden todas las grandes ciudades de la demarcación de Sabadell, que pertenece a la Federació del Vallès Occidental Sur finos hace pocas semanas comandada por los hermanos Bustos. Aparte de perder Sabadell, también han sumado derrotas en Montcada i Reixac, Barberà del Vallès, Cerdanyola del Vallès y Ripollet, a pesar de que a todas, excepto este último, había sido la fuerza más votada. Un resultado muy diferente que el demarcación de Terrassa, donde el PSC ha conseguido retener sus principales bastiones: Terrassa y Rubí.

Montcada i Reixac, otro de los municipios salpicados por el caso Mercurio (el exalcaldessa socialista Maria Elena Pérez ha sido inhabilitada durante siete años) ha erigido alcaldesa Laura Campos, de ICV-EUiA, después de un acuerdo con ERC, Círculo de Montcada y CUP. Otro de las poblaciones con una larga tradición socialista, Barberà del Vallès, ha pasado este sábado a manso de Silvia Fuster, de Plataforma Ciutadana por Barberà, gracias a los apoyos de ERC y Junts por Barberà. A Cerdanyola, Carles Escolà (Compromiso por Cerdanyola) es el nuevo alcalde, con los votos de ERC, CiU y ICV-EUiA. En Ripollet José María Osuna (Decidimos Ripollet) ganó claramente las elecciones y hoy ha sido investido alcalde con el apoyo de ERC.

Este acuerdo de las izquierdas puso fin a 16 años de gobiernos socialistas, 14 de los cuales marcados por la era de Manuel Bustos y en la etapa final salpicado por el caso Mercurio, de corrupción urbanística y tráfico de influencias en Sabadell.

El nuevo alcalde, Juli Fernàndez, prometió otro estilo de gobierno. “No habrá superalcaldes en la ciudad de Sabadell”, sentenció. Anunció que una de las primeras medidas que tomarán “para recuperar la confianza de los ciudadanos” es hacer que el Ayuntamiento se persone como acusación particular en el caso Mercurio. También aseguró que serán prioritarias las acciones para hacer frente a la “situación de emergencia social” que vive la ciudad.

Maties Serracant, portavoz de la Crida por Sabadell y futuro alcalde dentro de dos años, habló de “cambio histórico por la ciudad”. “Cerramos la etapa Bustos aunque realmente no está del todo cerrada y cicatrizada. Hay que poner fin a una etapa en que la corrupción ha afectado la ciudad y juzgar sus responsables”, apuntó Serracant, que también avanzó que otra medida prioritaria será hacer una auditoría municipal.

El pleno de investidura levantó mucha expectación y fue seguido por más de 300 personas dentro del edificio, entre ellos muchos seguidores de los nuevos partidos de gobierno que aplaudieron con intensidad sus líderes y abuchearon las intervenciones del PSC y del PP. Una vez finalizado el pleno el centenar de personas que esperaban en el exterior celebraron el cambio de gobierno con música y cava.

En Terrassa el PSC sí ha conseguido mantener la alcaldía. A pesar de que los socialistas perdieron dos concejales (se han quedado con nueve del total de 27), consiguieron mantener una cómoda distancia con la segunda fuerza, Terrassa en Comú (ICV-EUiA y Podem), con seis regidores. Aún así, esta coalición presentó un pacto de gobierno con ERC, que al final se les ha vuelto en contra, puesto que no tenían apoyos suficientes para obtener la alcaldía y necesitaban convencer CiU y CUP.

El alcalde, Jordi Ballart, aseguró estar “abierto al diálogo, al pacto, al consenso, capaz de construir mayorías más o menos variables que garanticen el buen funcionamiento del Ayuntamiento y de la ciudad”, y adelantó dos prioridades para su mandato: una nueva política más participativa y un trabajo marcado por el rigor, la responsabilidad y la renovación, entre otros.