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La Complutense carga contra el PP en la investidura de Andradas

El presidente González asegura en el acto haberse sentido "apoyado" por los rectores que le han llevado a los tribunales

La investidura de Carlos Andradas como rector de la Universidad Complutense se convirtió ayer en un alegato en contra de los recortes económicos y de personal en los campus y la subida de tasas hasta un 66% desde 2012. Cargó primero el rector saliente, José Carrillo, y luego el propio Andradas. A pesar de que los rectores han presentado múltiples contenciosos a lo largo de la legislatura, el presidente en funciones de la Comunidad, Ignacio González, dijo haber sentido estos años su “apoyo y la comprensión”. Al acto no acudió ninguno de los cabezas de lista de los cuatro partidos con representación parlamentaria, pese a ser la Complutense la universidad presencial más grande de España. Sí estuvieron los seis rectores de la región.

José Carrillo, de ideología progresista como Carlos Andradas, ha mantenido una tensa relación con la Comunidad —trufada de denuncias— que casi llegó a bloquear las elecciones a rector por problemas en los estatutos de la Complutense. Carrillo llegó a declarar en abril que el presidente Ignacio González no quería que le invistiesen de nuevo rector. Ayer utilizó un tono pausado, pero muy combativo. También Andradas, aunque fue más conciliador y mantuvo un trato afable con el presidente González.

Cuatro peticiones de la universidad

  • Un contrato programa para una financiación estable de la Universidad, que es para Carlos Andradas “el motor para combatir la desigualdad”.
  • Replanteamiento de los precios públicos para “evitar cualquier discriminación” de los jóvenes con menos recursos. Teme las consecuencias de abandonar “los anclajes del Estado de bienestar”.
  • Criterios de “techo de gasto” para que las universidades configuren su plantilla según sus necesidades y no según los cálculos de Hacienda.
  • Pacto de los agentes de la universidad para mejorar su imagen y asociarla a la “excelencia y a la calidad”.

 

El nuevo rector pidió que las tasas bajen a los niveles de 2010 —antes de la subida—, un compromiso de todos los partidos, salvo el PP, en la pasada campaña. El nuevo rector reclama que “no se pague más del doble por los estudios que en otras comunidades autónomas”. Las diferencias de precios entre Andalucía o Galicia y Madrid superan en algunos casos el 200%.

Andradas, expresidente de la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE), reprochó también a la Comunidad que por la tasa de reposición —que entre 2012 y 2014 impidió reemplazar a todos los jubilados y este año permite reemplazar solo a la mitad— la Complutense ha perdido en cuatro años 500 profesores y 400 trabajadores de personal y servicios. Sostuvo que la tasa se ha aplicado “de un modo indiscriminado” y ha afectado sobremanera a universidades envejecidas como la Complutense, con una edad media del profesorado muy alta.

González, que evitó el tono crispado de otras ocasiones, quiso homenajear a las universidades públicas madrileñas, en las que estudian 200.000 alumnos (una cuarta parte de fuera de la región). Apostó por el papel “fundamental” de los campus en el futuro de Madrid y recordó que el Estado cubre el 80% del precio de las asignaturas en primera matrícula y que 40.000 estudiantes se han beneficiado de una beca en Madrid este curso.

Enfrentamiento judicial

El enfrentamiento entre los rectores de las universidades públicas madrileñas y la Comunidad ha sido una constante durante toda la legislatura, al igual que la posición contraria en bloque de los campus a las políticas de recortes del ministro José Ignacio Wert. En 2006 la Comunidad se comprometió a inyectar 585 millones de euros en las universidades en cinco años e incumplió su promesa, como recordó de pasada Carrillo en el acto. Ahora el Tribunal Supremo está dando la razón a los campus. Por incumplimiento del plan de inversiones rubricado, la Comunidad tiene que pagar, por ejemplo, 19,5 millones a la Complutense.

Además, como se encargó Carrillo de recordar, el Tribunal Supremo hace un mes respaldó la postura de la Complutense ante la Comunidad, que intentó dejar en sus manos la responsabilidad de fijar la subida de tasas, dentro de una horquilla. El rectorado consideró que el Gobierno hacía “dejación de funciones” y presentó un contencioso. Y no fue el único. Hubo dos más por la subida de tasas

González quiso cerrar su intervención de forma conciliadora: “Seguramente hemos hecho cosas mal, pero la intención era hacerlas bien”. Y, aunque no está en su mano —su Gobierno está ahora en funciones—, confió en que las nuevas autoridades entiendan la “trascendencia” de las universidades y les den la “confianza y enormes dosis de cariño” que él dice haber tratado de dar durante su mandato.

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