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“Cerrar los CIE ya no es una utopía”

Las entidades quieren que el Parlament inste al Gobierno a clausurar el centro de la Zona Franca "en seis meses"

Las entidades han convocado una nueva protesta frente al CIE de la Zona Franca el próximo sábado 20 de junio.
Las entidades han convocado una nueva protesta frente al CIE de la Zona Franca el próximo sábado 20 de junio.

Hace cinco años, las entidades que defienden los derechos de los extranjeros sin papeles tenían que conformarse con luchar por mejorar las condiciones de los centros de internamiento de extranjeros (CIE). Aunque su objetivo final siempre ha sido cerrarlos, era poco más que un deseo imposible. Hoy están convencidos de que se puede convertir en realidad. “No es tan utópico hablar del cierre de los CIE”, afirmó ayer la directora de SOS Racismo, Alba Cuevas, junto a las entidades que han convocado, el próximo sábado 20 de junio, una “protesta masiva” frente al CIE de Barcelona, en el polígono de la Zona Franca.

El movimiento por el cierre de los CIE vive semanas clave. El martes finalizó el grupo de trabajo creado en el Parlament para hablar de la situación de estos centros, donde “se siguen vulnerando derechos fundamentales de los internos, personas retenidas sin haber cometido ningún delito”, expresó Andrés G. Berrio, abogado de la plataforma Tanquem els CIEs. Las entidades han elaborado un documento para que sea asumido por los grupos parlamentarios. El objetivo es lograr que el Parlamento catalán apruebe, en un pleno, una moción que inste al Estado —que tiene las competencias en extranjería— a cerrar los CIE. Esquerra, Iniciativa y la CUP ya les han anunciado que están por la clausura.

El documento que se presentará a los partidos pide que se inste al Gobierno es pañol a cerrar el centro de la Zona Franca “en el plazo más breve posible y en un máximo de seis meses”. También plantea que no se detenga a personas “por el hecho de no tener la situación administrativa regularizada” y propone una serie de medidas para el CIE mientras llega su cierre. Por ejemplo, que se instalen cámaras en los baños y las celdas, que haya intérpretes a disposición de todos los internos o que se avise a los extranjeros, con antelación, del “día, hora y lugar de salida del vuelo” para “afrontar psicológicamente la deportación y poder despedirse de sus seres queridos”.