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Parte de la colección Rothschild de oro se expone en Madrid

La familia reunió unas 1.100 piezas, provenientes de 145 fabricantes en 35 países

Lingotes que son parte de la colección.
Lingotes que son parte de la colección.

“Ni por todo el oro del mundo”, dice un cliché. Pues resulta que todo el oro que la Humanidad ha extraído desde hace 5.000 años, no es tanto, en cantidad. “Se estima en 160.000 toneladas, que ocuparían un cubo de 20 metros de lado. El tamaño de una casa”, explica Jens Weidenbach, director de la sección española de la empresa alemana de metales preciosos Degussa, que acaba de abrir sede en España. La escasez crea valor: hay poco, y es muy codiciado, es caro. En el momento de escribir esto el gramo de oro de 24 quilates cuesta unos 35 euros.

 Una parte de todo el oro del mundo es el que reunió en su colección la icónica familia de banqueros Rothschild, que ha estado detrás de muchas grandes obras del s. XX: el despliegue de la red ferroviaria francesa, la construcción del Canal de Suez o la explotación de las minas de Río Tinto. Consiste en unas 1.100 piezas, provenientes de 145 fabricantes en 35 países y ha sido adquirida recientemente por Degussa. 230 kilos de oro puro que tiene un valor de mercado de unos 7 millones de euros. En su flamante sede española (Velazquez, 2), se muestra una parte de esta colección. Solo hasta el día 5, por seguridad.

Aquí se pueden ver las pruebas que se hacen en el suelo para comprobar si hay oro (llamadas catas). Según publicó la revista New Scientist al ritmo de extracción actual el oro se acabaría en 2.043 (en España hay por explotar un polémico yacimiento en la localidad asturiana de Tapia de Casariego). Para extraer 200 gramos de oro, informa Weidenbach, hace falta remover unas 80 toneladas de tierra y roca. Pero a veces se encuentran pepitas, como la que se ve en la exposición. También se aprecia el contraste entre un lingote estándar de 12,5 kilos, que vale alrededor de medio millón de euros (el clásico lingote que almacenan los bancos centrales y aparece en las películas) y una minúscula pieza de un gramo de oro, unos 35 euros.

“Tal vez lo más curioso son las piezas asiáticas”, dice Weidenbach. Por ejemplo, un lingote tailandés en forma de donut, una barra panal de miel tailandesa, que es soplada cuando aún es liquida para que solidifique con un aspecto entre cristalino y burbujeante, o un lingote chino con forma de junco (el barco tradicional chino) procedente de Hong Kong y que, aunque parezca decorativo, también es apilable. Ya casi en la actualidad encontramos barras impresas con figuras de futbolistas, calendarios o felicitaciones navideñas en tarjetas de oro, o una sección zoológica que incluye una tortuga, una rana o un cerdo de oro macizo del que, como en los de verdad, se aprovecha todo.

 

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