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El independentismo gira a la izquierda

Pese al incremento del voto soberanista el 24-M los expertos señalan su menor apoyo en el área metropolitana

Oriol Junqueras, Muriel Casals, Carme Forcadell y Alfred Bosch en la manifestación del 1 de mayo
Oriol Junqueras, Muriel Casals, Carme Forcadell y Alfred Bosch en la manifestación del 1 de mayo

El análisis soberanista de las elecciones del pasado domingo va por barrios: la realidad dice que la suma de Convergència i Unió, Esquerra, y la CUP, los partidos que defienden la secesión, subió 300.000 votos respecto al 2011 (de 1,1 a 1,4 millones) y obtuvieron el 45% de los sufragios, mientras que el voto de PSC, PP y Ciutadans, las formaciones abiertamente antiindependentistas, rozó el millón de votos, el 32% de los sufragios, con un leve descenso respecto a los comicios de 2011. En medio, Iniciativa obtuvo 366.000 votos. Ello supone un ascenso del independentismo respecto al 2011, en unas elecciones en las que el proceso no existía, marcadas por la primera caída del PSC, el hundimiento de ERC, y la victoria abrumadora de CiU.

Cada partido interpreta estas cifras a su manera. Para CiU, el resultado es malo porque perdió Barcelona y unos 600 regidores más en toda Cataluña. La pérdida de la capital les sirve para recordar su demanda de una lista única para el 27-S. Esquerra, satisfecha con los resultados del domingo —ganó 1.000 concejales y le comió el terreno a CiU en el interior de Cataluña— lo ve con otros ojos: considera que el independentismo ha crecido y se ha hecho más de izquierdas, y en su haber también se apunta el crecimiento de la CUP, que comparte con matices la tesis tras haber conseguido 372 representantes en todas las elecciones.

Las suma de los partidos que defienden la secesión subió 300.000 votos respecto al 2011

Incertidumbre para CiU

Los expertos alertan que sacar conclusiones generales de unas elecciones municipales debe hacerse con cautela: el voto, a menudo, se decide en clave local, y en muchas zonas la implantación de las siglas se limita a CiU, Esquerra, y en menor medida el PSC. Pero el análisis da pistas de hacia dónde va el soberanismo: "La situación es mucho menos clara para CIU que antes de los comicios. Los sondeos nos mostraban una Esquerra debilitada, pero se han encontrado a ERC más fuerte y a la CUP convertida en un partido nacional. Si lo trasladas al escenario autonómico, no está tan clara la victoria de CiU", expone Oriol Bartomeus, profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Los expertos alertan que sacar conclusiones generales de unas elecciones municipales debe hacerse con cautela

Lluís Orriols, profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III de Madrid, cree que la foto del 24M es la que ya daban los sondeos y los últimos comicios: "Si miramos la suma de fuerzas a nivel municipal general no se ha visto alterada respecto a otros procesos electorales, como las europeas, y especialmente a lo que dicen las encuestas, que marcan alrededor de un 45%", explica. En las europeas de 2015 el voto de CiU y ERC, sin la CUP —no se presentaba—, fue del 45,5%; inferior que en las autonómicas de 2012, centradas en el proceso, cuando las tres formaciones alcanzaron el 47,89% de los sufragios.

"El 24M nos da indicios sobre la correlación interna del proceso, como CIU sigue en primer puesto y suben Esquerra y la CUP", apunta Orriols. Bartomeus focaliza donde se produce el crecimiento de las formaciones de izquierdas: "Han sacado a CiU en el àrea metropolitana, lo que para la federación es un problema: sin el área metropolitana no se ganan las elecciones. Allí CiU está muy débil y en cambio los otros dos han entrado muy bien".

El crecimiento de ERC y CUP es sustancial en el área metropolitana, pero no suficiente

El crecimiento de ERC y CUP es sustancial en el área metropolitana, pero no suficiente. Las zonas más pobladas son todavía la asignatura pendiente del independentismo. Solo en 10 de las 41 comarcas catalanas —sin contar el Moianès— el soberanismo se quedó por debajo del 50% de los votos. Pocas, pero las más pobladas. Los resultados más pobres se dieron en el Baix Llobregat (25,24%) y Barcelonés (36,11%). Las grandes ciudades metropolitanas tendrán una presencia testimonial de CiU, que ha caído en Badalona, L’Hospitalet y Cornellà y se quedará sin representación en Santa Coloma de Gramenet, donde tampoco ERC ha logrado concejal.

Los independentistas hace tiempo que tienen entre ceja y ceja conquistar el área metropolitana. ERC lleva tiempo haciendo campaña, y el esfuerzo le ha granjeado votos, aunque no tantos como podía presumir en la primera corona metropolitana. Eso sí, logra recuperar todo lo que perdió en 2011. La CUP, acompañada de otras formaciones no soberanistas, ha logrado hacerse un hueco, en poblaciones con poco arraigo independentista como Santa Coloma de Gramenet (con mayoría absoluta del PSC) o Ripollet, donde se han hecho con la alcaldía. También en Badalona, donde han participado en la candidatura de Guanyem Badalona en Comú.

El presidente de la ANC; Jordi Sànchez, tiene claro que el soberanismo tiene que fijarse como objetivo conquistar las áreas que colindan con Barcelona: "Todavía hay gente que piensa que en el área metropolitana viven seres extraños, alienígenas de este país. Tenemos que hacernos entender mejor, explicar mejor que la independencia no es un debate esotérico o esencialista, sino es sobre cuestiones que afectan a la vida cotidiana de la gente", dijo el pasado miércoles, tras celebrar los resultados de las municipales.

Foco desdibujado

Tanto Bartomeus como Orriols consideran que para este objetivo la aparición de fuerzas en la izquierda que huyen del debate de la independencia, como Barcelona en Comú o Podemos, es un problema: "Que Ada Colau gane Barcelona hace peligrar el resultado del proceso, no por sus partidarios, sino porque deja de ser la única derivada política en este momento", apunta Bartomeus. Coincide Orriols: "Si las fuerzas soberanistas consiguen que el 27-S haya un tema inequívoco, la independencia, veremos otra vez de forma clara dos zonas de voto".

Las formaciones soberanistas afinan sus análisis porque, si Artur Mas no se desdice de su intención de convocar elecciones el 27-S, una nueva campaña está a la vuelta de la esquina. Los soberanistas quieren ser la mayoría para que sea la definitiva.