elecciones municipales y forales 2015

La noche más feliz del PNV

Los nacionalistas recuperan el poder en Gipuzkoa, Álava y San Sebastián y ven retroceder a EH Bildu

El EBB sonreía durante su reunión de urgencia mientras salpicaban los resultados en los tres territorios vascos. Le sobraban razones para su alegría en unas elecciones municipales y forales que consolidan el liderazgo del PNV en número de votos y de concejales, le permiten recuperar el ansiado poder en Álava y San Sebastián y, fundamentalmente, ven cómo su rival más directo, EH Bildu, sufre un serio retroceso en los feudos tradicionales del radicalismo de Gipuzkoa, donde le superan por votos.

Tras una jornada con una participación al alza, el PNV podría gobernar hasta cinco de las seis instituciones vascas locales y forales. De hecho, al margen claro de la suerte de los necesarios pactos donde el PSE-EE se convertiría en el socio de referencia, solo le restaría el Ayuntamiento de Vitoria donde su candidato, Gorka Urtaran, ha decepcionado las expectativas del partido al quedarse muy lejos de ser la alternativa a Maroto.

Gipuzkoa aporta la mayor alegría a la dirección nacionalista. La peleada victoria en votos sobre EH Bildu en el cara a cara que vienen manteniendo desde la legalización de la izquierda abertzale proporciona el máximo objetivo siempre anhelado. La recuperación del voto del PNV, ya detectado en las últimas elecciones autonómicas, se ha visto alimentada por el serio retroceso de EH Bildu más allá del número final de juntetos. La coalición soberanista ha pagado el desgaste del poder y, sobre todo, la irrupción de algunas formaciones que se han llevado el voto de quienes anteponen las inquietudes sociales a las reivindicaciones propias del denominado conflicto vasco.

La vuelta segura al poder en la alcaldía de San Sebastián, que previsiblemente se unirá a la toma del poder en la Diputación de Gipuzkoa, castigan especialmente a EH Bildu en favor del PNV, que se ha visto favorecido por el voto útil. Los nacionalistas recuperarían así el poder en el territorio donde hace cuatro años sufrieron un espectacular varapalo ante su rival más aguerrido. Eso sí, necesitarán de un acuerdo, al que Andoni Ortuzar apeló con rapidez durante sus primeras palabras de agradecimiento en una feliz noche política en Sabin Etxea.

Quizá le quede el regusto de Vitoria, pero Álava vuelve a ser nacionalista. Así se conformaría un triplete foralista al que contribuirá, como se preveía Bizkaia, feudo permanente. A este dominio vizcaíno, sustentado en Bilbao a pesar de la desaparición del recordado Iñaki Azkuna, se incorporan hitos como la conquista del municipio de izquierdas de Barakaldo en dura pugna con el PSE-EE y la mayoría absoluta de Sestao donde su alcalde, Josu Bergara, se vio envuelto en una polémica sobre el empadronamiento de inmigrantes.

Ante semejante radiografía tan satisfactoria debe valorarse la aportación del mensaje realista de nítida esencia económica que el PNV ha imprimido durante toda la campaña. Lejos de otras polémicas identitarias, el lehendakari Urkullu y Andoni Ortuzar han antepuesto la realidad sociológica. Un aviso a navegantes para el futuro inmediato.

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