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OPINIÓN

El fin de la inocencia

Podemos y Ciudadanos pasan del discurso ilusionante a la cruda realidad de los hechos

Todos fuimos jóvenes y vírgenes, alguna vez. Hasta que dejamos de serlo. En Andalucía, dos nuevos partidos se enfrentan a su primer gran choque con la realidad política, Podemos y Ciudadanos. Estos días perderán su virginidad y pasarán de los ilusionantes discursos a la cruda realidad de los hechos. Es el fin de la inocencia.

La política es una pasión dura, difícil. Más en estos tiempos, cuando la corrupción ha inundado todos los ámbitos de partidos y administraciones públicas. Sin embargo, nuevos hombres y mujeres se han lanzado a hacer política enarbolando precisamente la bandera de la anticorrupción. Proponiendo transparencia y limpieza en la vida política.

Los nuevos líderes andaluces, Teresa Rodríguez, de Podemos y Juan Marín, de Ciudadanos, prometen una “nueva política”, frente a la “vieja política”. Tienen la llave de la investidura de Susana Díaz en sus manos y quieren utilizar ese poder emanado de las urnas. En vísperas de la segunda votación, han endurecido y aumentado sus exigencias. Quizá rozando los métodos de la “vieja política”.

En contra de lo que irresponsablemente prefiere ahora el PP, unas nuevas elecciones antes que “un Gobierno débil”, Podemos y Ciudadanos deberían afrontar la realidad con más sentido común que los populares y facilitar la formación de un Gobierno al que podrán marcar muy de cerca durante toda la legislatura, ya que el PSOE no cuenta con mayoría absoluta.

Desde la oposición, Podemos y Ciudadanos serán interlocutores imprescindibles. Una especie de gobierno en la sombra que puede dejar su huella en cuantas iniciativas se planteen en el Parlamento. Es una pena que el castigo sufrido por IU en las urnas le haya dejado en un papel secundario en este juego parlamentario.

Podemos, Ciudadanos e incluso IU deberán demostrar que poseen cintura e inteligencia para obtener un buen rendimiento a la fuerza que tienen en la cámara. Para obligar al PSOE a aceptar muchas de sus propuestas y participar activamente en el desarrollo legislativo, que, por lo anunciado por la aspirante Díaz, será abundante. Eso sí, a la hora de presionar y pactar habrán de tener en cuenta cuál es su verdadera fuerza, porque con ser mucha, la del PSOE es mayor: 47 diputados, frente a los 15 de Podemos y los nueve de Ciudadanos.

Unos y otros, Gobierno y oposición, deberán demostrar que están a la altura de los tiempos, que saben hacer política de manera inteligente y que piensan más en los ciudadanos que en sus tácticas cortoplacistas y sus intereses partidistas. Que, tal como demanda la secretaria general de Podemos, hace falta pasar de las palabras a los hechos. De la ilusión a la realidad cotidiana. Porque se ha acabado el tiempo de la inocencia.

@JRomanOrozco