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Baltar compra acciones de Manzaneda a una empresa privada

La Diputación adquiere a un grupo hotelero las participaciones que en su día le vendieron por un euro las antiguas cajjas gallegas

Tres años después de anunciar un plan que iba a devolver el éxito y la estabilidad a Manzaneda, incluso sin nieve, las acciones de la única estación de montaña de Galicia vuelven a sufrir un baile de padrinos. La Diputación de Ourense retorna al accionariado del complejo de ocio, tras comprar parte de las acciones que poseían la Xunta y la empresa pontevedresa Mas Costas, a través de una operación que deja un saldo especialmente positivo para esta sociedad especializada en la gestión de hoteles. Parte de las acciones que las extintas cajas de ahorros fusionadas cedieron a Mas Costas por el simbólico precio de un euro en pleno proceso de desinversión, acaban de ser recompras por la Diputación a precio de mercado. En aquella transacción, fraguada durante el verano de 2012 con la intercesión del Gobierno gallego y en medio del multimillonario rescate que inyectó 9.000 millones en NCG, también se acordó la concesión a esta empresa hotelera de un importante crédito de 3,5 millones para financiar la reforma de las instalaciones.

No es la primera vez que el organismo provincial pone dinero en Meisa (Manzaneda Estación Invernal, SA). De hecho, estuvo presente en el accionariado hasta 2007, pero las sonoras discrepancias surgidas entre Baltar padre y el bipartito que dirigía San Caetano, provocaron su abandono. Ya en 2011, el presidente Alberto Núñez Feijóo, reclamó públicamente la vuelta de la Diputación, pero el entonces todopoderoso barón ourensano hizo caso omiso a su jefe. Ahora, tras comprar acciones a la empresa hotelera y a la Administración autonómica, la Diputación de Ourense se convierte en el segundo mayor accionista de Manzaneda con el 28 % de la empresa. La Xunta conserva un 34 %, Mas Costas el 23,6 % y Trives y Manzaneda un 14,4 % repartido a partes iguales entre ambos ayuntamientos.

Este baile de padrinos no pone fin a la inyección de capital público en la estación de montaña impulsada en los años setenta por la familia Outeiriño, propietaria del diario La Región. Durante su último Consello de la Xunta, el Ejecutivo de Núñez Feijóo aparcó provisionalmente la aprobación de la primera fase del proyecto de innovación que, tras una inversión inicial de tres millones de euros, prevé vestir a esta montaña ourensana con 120 días de nieve artificial al año.