Fabra apela al voto del miedo para atajar la desafección del electorado

El presidente habla de "once partidos de izquierda apelotonados" y que "irán a saco" Sáenz de Santamaría le dice al presidente que abordarán un nuevo modelo de financiación Rus escurre el bulto ante el escándalo en la Diputación: "Cuando sepa algo, os diré algo"

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, con Alberto Fabra. Al lado Rita Barberá.
La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, con Alberto Fabra. Al lado Rita Barberá. MANUEL BRUQUE (EFE)

Alberto Fabra apeló ayer al voto del miedo para atajar la desafección de su electorado en un momento en que nuevos casos de corrupción sobrevuelan el PP. Ninguno de los políticos que este sábado arroparon al candidato en la proclamación de su candidatura, a la presidencia de la Generalitat —entre ellos, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría— aludió en sus intervenciones al exvicepresidente económico del PP Rodrigo Rato, investigado por la fiscalía por los supuestos delitos de fraude fiscal, alzamiento de bienes y blanqueo de capitales. Si acaso lo hizo subrepticiamente la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, quien dando ánimos a Fabra le dijo: “Nos quedan días duros Alberto, pero no menos duros de los que estamos viviendo”.

No hacía falta irse a Madrid para darse de bruces con el escándalo. A escasos metros de Fabra estaba ayer el dirigente del PP en la provincia de Valencia, Alfonso Rus, que eludió ofrecer explicaciones sobre la presunta trama de desvío de fondos en la Diputación de Valencia que preside y que está siendo investigada por la Fiscalía Anticorrupción. “Cuando sepa algo, os diré algo”, comentó Rus haciendo mutis por el foro. Su equipo remitió a una posible comparecencia del político el próximo martes.

En este contexto, Fabra apeló ante decenas de cargos públicos y militantes de su partido congregados en el monasterio de Sant Miquel dels Reis a la ardua tarea de limpieza que ha desplegado desde que sustituyó en la presidencia de la Generalitat y del PP a su predecesor Francisco Camps, que dimitió perseguido por el caso Gürtel. “Hemos interiorizado la ejemplaridad como única manera de hacer política”, manifestó Fabra, quien garantizó que si repite mandato eliminará el aforamiento de diputados, consejeros de gobierno y del propio presidente para que no haya privilegios.

Intentó sacar pecho por la expulsión del grupo parlamentario —después de muchas dificultades— de diputados imputados por casos de corrupción. Y prometió además que sus candidatos firmarán una declaración que les obliga a dimitir si se ven imputados por la justicia. El presidente anunció que si gana pondrá en marcha un plan de empleo juvenil, dotado con 300 millones de euros, y que subvencionará las cuotas a la Seguridad Social por un periodo de seis meses a los empresarios que contraten a jóvenes.

Con su programa de regeneración política aguado por los nuevos casos de corrupción, a Fabra no le quedó más remedio que echar mano del voto del miedo para frenar la fuga de electores que muestran los sondeos electorales. “Nos enfrentamos a un conglomerado de once partidos apelotonados en el camarote de los hermanos Marx, pero no de Groucho sino de Carlos”, advirtió Fabra, quien alertó de que si gobiernan “irán a saco”.

“Lo que tenemos enfrente es más preocupante que nunca”, enarboló Fabra. “Los socialistas llevan 20 años metidos en una rotonda, buscando vida bajo sus escombros; Compromís ha tardado nueve meses en decidir la manera de elegir candidata; de Podemos solo sabemos que representa a Monedero y Venezuela, y EU representa la hoz y el martillo, a los comunistas de toda la vida”, arremetió contra estos grupos políticos.

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Fabra insistió en que el único partido fuerte para gobernar la Comunidad Valenciana es el PP, que tiene “un proyecto donde caben los que quieran seguir defendiendo por encima de todo los intereses de los valencianos”.

La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y el vicesecretario del PP, Esteban González Pons, se encargaron de respaldar al candidato autonómico en un acto en el que el gran ausente fue el presidente Mariano Rajoy, que sí participó hace unas semanas en la proclamación de Rita Barberá como cabeza de lista del PP a la alcaldía de Valencia. El presidente valenciano sí pudo finalmente verse con Rajoy, que tras un acto electoral por la mañana en Murcia, viajó luego a Alicante para entrevistarse con un grupo de empresarios y también con Fabra.

La número dos del Gobierno español defendió el programa reformista del PP frente a otros “radicales y residuales” y anunció que durante la próxima legislatura se abordará la reforma del sistema de financiación autonómica que tantas veces ha reclamado sin éxito Alberto Fabra y otros dirigentes del PP valenciano.

La vicepresidenta tuvo un gesto con Rita Barberá, que también intervino en apoyo de Fabra pese a las discrepancias que tiene con el sucesor de Francisco Camps. Según Sáenz de Santamaría, el Ayuntamiento de Valencia podrá conceder licencias de nuevo en el barrio de El Cabanyal, “con rigurosidad y caso a caso” mientras se revisa el nuevo plan urbanístico aprobado por el PP para esta zona del frente marítimo. Una orden gubernamental, en vigor, que paralizó el anterior planeamiento porque expoliaba el patrimonio histórico del barrio, lo que sirvió a Barberá para, tras hacer una lectura restrictiva de la orden, suspender desde 2010 las licencias solicitadas por los vecinos. El barrio ha pedido en reiteradas ocasiones que se volviesen a conceder pero el Consistorio se ha negado.

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Sobre la firma

Cristina Vázquez

Periodista del diario EL PAÍS en la Comunitat Valenciana. Se ha ocupado a lo largo de su carrera profesional de la cobertura de información económica, política y local y el grueso de su trayectoria está ligada a EL PAÍS. Antes trabajó en la Agencia Efe y ha colaborado con otros medios de comunicación como RNE o la televisión valenciana À Punt.

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