4.000 personas rechazan en Barcelona el tratado comercial EE UU- UE

Los manifestantes advierten que el acuerdo significará pérdida de derechos sociales

Manifestación en Barcelona contra el Tratado de Comercio e Inversiones UE-EEUU.
Manifestación en Barcelona contra el Tratado de Comercio e Inversiones UE-EEUU.FB

Unas 4.000 personas, según la Guardia Urbana, participaron ayer por la tarde en el centro de Barcelona en una  manifestación que recorrió el centro de la ciudad para rechazar el acuerdo transatlántico de comercio que negocian la UE y EEUU por considerar que responde sólo a los intereses de las grandes multinacionales y que  rebajará los derechos laborales en Europa.

La protesta, que se desarrolló sin incidentes, fue convocada por la campaña internacional "No al TTIP" (siglas en inglés del acuerdo transatlántico de comercio e inversiones), y se celebró el mismo día en muchas otras ciudades europeas.

La manifestación partió del paseo de Gràcia, a la altura de la calle Provença, donde está situada la oficina de la Comisión Europea. Con dos grandes tractores en cabeza, avanzó por esta arteria barcelonesa compartiendo el espacio con un gran número de turistas y finalizó  en la plaza Sant Jaume.

La pancarta que portaba la cabecera de la manifestación se leía el lema: No TTIP. Las personas del planeta antes que el capital. Soberanía secuestrada. Derechos en peligro. Los convocantes de la manifestación, entre los que destacan sindicatos y asociaciones del ámbito social, denuncian que el acuerdo entre EEUU y la UE para crear la zona de libre comercio más grande del planeta se está negociando secretamente y busca desregular los mercados, lo que conllevará, a su juicio, la privatización de los servicios públicos y la supresión de las normas que protegen los derechos sociales de los ciudadanos.

Entre los participantes se encontraba el secretario general de CC OO de Cataluña, Joan Carles Gallego, que afirmó  que el tratado "pretende armonizar a la baja las leyes y las reglas para facilitar la actuación de las multinacionales y presionar a la baja los derechos laborales". "Este tratado no es más que la continuación de las políticas de austeridad iniciadas a raíz de la crisis. Se quiere continuar cuestionando el Estado de Bienestar y supone una amenaza para el empleo", advirtió.

El tratado también perjudicará al medio ambiente, según los contrarios al TTIP, porque la desregularización hará desaparecer el principio de precaución y permitirá a las empresas introducir productos en el mercado sin tener que demostrar antes su inocuidad para la salud humana o para la naturaleza.

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