El exdirector de Terra Mítica achaca a la prisa por abrir las irregularidades

“Dos veces al mes firmaba montañas de más de 500 cheques”, se defiende

Miguel Navarro, ex director general de Terra Mítica.
Miguel Navarro, ex director general de Terra Mítica.josé jordán

El ex director general de Terra Mítica Miguel Navarro enmarcó este miércoles en la necesidad de acelerar los trabajos para abrir a tiempo el parque temático de Benidorm y en la inmensidad del proyecto las irregularidades contractuales con las que le bombardeó, durante su interrogatorio en el juicio, la Fiscalía, que pide 10 años de cárcel para él por supuesto delito fiscal, estafa y falsedad documental.

La fiscal Carmen García, que acusa a cuatro exdirectivos del parque de haber hecho pagar por servicios falsos a Terra Mítica, puso sobre la mesa un contrato en el que figura el nombre de Navarro, pero no su firma. Otro acuerdo millonario para ajardinamiento y riego que no concretaba en qué zona o fase debían realizarse las labores. Y también uno que versaba sobre el mantenimiento del riego cuando ese extremo ya estaba recogido en un contrato anterior con otras empresas. Sobre este último documento, la fiscal le preguntó si conocía a la empresa C-3 Ingeniería o a su representante, José Vicente Pascual Moreno, con quien firmó el trato. Navarro respondió que no conocía ni a la empresa ni al sujeto, los cuales también están acusados en el juicio. La fiscal le pidió que mirase el importe del contrato, 21 millones de pesetas al mes, 252 millones al año de la época (1,5 millones de euros).

El antiguo director de Terra Mítica, el mismo cargo que más tarde ocupó en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, justificó los problemas y su incapacidad para recordar datos por los que le interrogaba la fiscal en la magnitud del proyecto. “Había más de 2.000 personas trabajando, 300 técnicos y 200 empresas”. “Y dos veces al mes me pasaban a la firma una montaña de más de 500 cheques de todo tipo de facturas”. El parque, además, decidió “acelerar” para abrir las puertas en el verano de 2000, lo que implicó una cantidad de trabajo que hacía imposible que se detuviera en detalles, mantuvo.

Navarro utilizó el argumento varias veces a lo largo de las cuatro horas que duró su declaración y ante preguntas muy diversas. Por ejemplo, cuando la interrogó sobre cómo era posible que la recepción de unos trabajos hubiesen sido visados como correctos en nombre de Terra Mítica por el mismo empresario que los había realizado, Vicente Conesa, uno de los principales acusados del caso, que se enfrenta a 28 años de cárcel.

La abogada de Terra Mítica destaca la baja cuantía del supuesto delito fiscal comparada con los impuestos que pagaba

También le preguntó por qué antes de ser dado de alta como director de Terra Mítica, Navarro ya figura en un acta interna del parque como asistente a una reunión en la que según el documento se decidió nombrar a Conesa “director facultativo” cuando era proveedor de la empresa. Navarro respondió que no conocía a Conesa ni podía explicar el contenido del acta. El exdirector justificó su presencia en el parque antes de ser contratado por la necesidad de ir “tomando contacto” con el cargo.

La abogada de Terra Mítica —el parque es al mismo tiempo acusación y acusado en el juicio y defiende la inocencia de los cuatro exdirectivos imputados— destacó que la empresa pagó 33 millones de euros en concepto de IVA en el año 2000. “¿Qué beneficio podía obtener entonces de deducirse irregularmente 186.000 euros?”, preguntó la letrada, en referencia al supuesto delito fiscal que el ministerio público y la Abogacía del Estado atribuyen a los antiguos directivos. “Llevo 10 años sin entenderlo”, contestó Navarro.

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