Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Dudas y bulos acechan a la izquierda

El universo de la progresía, fragmentado como siempre, está más pacificado que nunca y asimismo consciente de la oportunidad histórica que se le presenta

Con las elecciones autonómicas y municipales a la vuelta de la esquina y la perspectiva de un cambio político comienzan a constatarse dudas en el seno de la izquierda valenciana. Tampoco es sorprendente. Después de tantos años sumidos en el ostracismo se comprende que los partidos llamados a gobernar la Generalitat –si se cumplen los pronósticos– experimenten cierto vértigo ante la tarea que les aguarda para concertar sus programas y afrontar solidariamente la recuperación del país en las infaustas circunstancias que lo ha dejado el PP. A las dudas propias y ajenas acerca de su operatividad se suman los bulos interesados que circulan acerca de sus relaciones partidarias y presuntas disensiones entre sus líderes en contraste con las ventajas, nefastas ventajas habría que decir, del partido hegemónico que ha llegado a convertirse en un cubil de desvergonzados.

De hacer caso a los aludidos chismes, la izquierda es un hervidero de rencillas y enconos. Hay quien detecta un conflicto en el seno de Compromís por la disputa sobre un liderazgo que está sobradamente consolidado; quien sugiere acuerdos secretos entre la citada coalición y el impetuoso Podemos, o todo lo contrario: graves disensiones por disputarse la relevancia; quien anticipa polémicos vetos al PSPV por aquello de la casta e incluso serias discrepancias –vaya novedad, aunque a todas luces falsa– dentro de la familia que lidera Ximo Puig. Mero cotorreo de profetas del fracaso. Hoy por hoy el universo de la progresía, fragmentado como siempre, está más pacificado que nunca y asimismo consciente de la oportunidad histórica que se le presenta, algo que cualquier observador puede comprobar a poco que mire el panorama político sin anteojeras.

Otra cosa será lo qué acontezca a partir del escrutinio y el resultado de la votación el próximo 24 de mayo que pondrá a cada formación en su sitio. A título personal creo que los partidos concernidos para constituir el futuro Consell –decimos del cuatripartito– y diseñar la nueva política están en manos de gente sensata, preparada y experimentada en la negociación política, además de muy sensibilizada con lo que en adelante serán gobiernos plurales. Por cierto que ya podrían empezar a trabajar en lo que, de alcanzar el poder, han de ser estrategias compartidas, una labor de desbrozo que probablemente ya se está ejecutando.

Pero la izquierda, genéricamente considerada, arrastra su porcentaje de descerebrados y políticos de fortuna que en el ámbito municipal puede echar a perder esta oportunidad por miopía o mera codicia. De algún caso tenemos noticia y solo confiamos en que se imponga la sensatez antes de tener que señalar con el dedo a los culpables de frustrar la mayoría consistorial en beneficio de la derecha. No nos dolerían prendas.

Y una adenda. Más arriba nos referíamos a los desvergonzados que han saturado al PP, sin mencionar ninguno. Por su relevancia y actualidad anotamos al exMolt Honorable José Luis Olivas, denunciado por Hacienda debido a los 500.000 euros que, en tanto que asesor, recibió de la familia Cotino y que solo es un leve apunte de su espectacular currículo financiero. También merece ser citado este clan por los 160 millones que inflingió de pérdidas a Bancaja, asunto que instruye la Audiencia Nacional. ¿Sería por dinero? A espuertas lo han dilapidado.

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