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Absueltos del asesinato de Manuel Broseta los dos acusados

Juan Jesús Narváez ha sido condenado a 60 años de cárcel por el asesinato de dos policías en Barcelona

La Audiencia Nacional ha absuelto a los etarras Juan Jesús Narváez e Itziar Alberdi Uranga del asesinato de un tiro en la cabeza de Manuel Broseta, catedrático valenciano y miembro del Consejo de Estado, el 15 de enero de 1992.

En otra sentencia, Narváez ha sido condenado a 60 años de cárcel por el asesinato de dos policías en Barcelona.

La Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional considera que "no ha quedado acreditada la participación directa y material de los acusados" en el atentado contra Manuel Broseta. El fiscal pedía para ambos sendas penas de 5 6 años de cárcel, así como una indemnización de 800.000 euros para los herederos de Broseta.

La Audiencia Nacional rechaza como prueba el testimonio en sede judicial del etarra Fernando Díez Torre, condenado como miembro del comando Ekaitz, el mismo que supuestamente integraban los ahora absueltos, ya que no lo ratificó ante el tribunal. Señala en este sentido que "al margen de la declaración policial de Fernando Díez Torre, no existen otro elementos incriminatorios" contra Juan Jesús Narváez e Itziar Alberdi Uranga que ponga en duda su presunción de inocencia.

Juan Jesús Narváez e Itziar Alberdi Uranga fueron deportados por México a principios del pasado año. Se les consideraba miembros del comando Ekaitz, que dirigía José Luis Urrusolo Sistiaga y que fue desarticulado en 1992.

En otra sentencia, la Audiencia Nacional ha condenado a Narváez Goñi a 60 años de cárcel por el asesinato, junto a Urrusolo Sistiaga, ya condenado por estos hechos, de dos policías nacionales el 13 de diciembre de 1991 en Barcelona, a los que dispararon 20 disparos a bocajarro. También le impone una indemnización de medio millón de euros para los herederos de las víctimas.

La Sección Tercera de la Sala de lo Penal considera probado que Narváez y Urrusolo vieron a los policías Francisco Javier Delgado y José Angel Garrido en un comercio de Barcelona. Tras decidir matarlos, entraron al establecimiento y se acercaron a los agentes "que en aquel momento se encontraban vueltos de espalda, absolutamente desprevenidos y hablando de forma despreocupada con el dueño y un dependiente del comercio" abatiéndolos a tiros. José Garrido falleció en el acto mientras que su compañero, Fracisco José Delgado, murió durante el traslado al hospital.

A continuación se dieron a la fuga un coche Ford Fiesta robado de olor azul claro, cuya matrícula tuvo tiempo de anotar un testigo.