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Fin de la huelga de hambre de tres trabajadores de Povisa

Los empleados desisten de su protesta al empeorar su estado de salud

Los tres trabadores de Povisa que permanecían en huelga de hambre desde el 10 de marzo han abandonado hoy esta medida de protesta, después de que los médicos que los atienden les alertasen del progresivo empeoramiento de su estado de salud. Las reivindicaciones del colectivo seguirán para exigir a la empresa que readmita a los 13 despedidos.

Las últimas analíticas realizadas a los huelguistas reflejaron el acelerado debilitamiento de la presidenta del comité de empresa, una delegada de la CIG y uno de los empleados despedidos que seguían en huelga, después de que uno de los cuatro que comenzaron con la protesta la abandonase a los pocos días. Ante la advertencia de posibles secuelas físicas de continuar sin ingerir alimentos, la asamblea de trabajadores y el comité de empresa les solicitaron que cesasen cuanto antes con la huelga de hambre.

Las movilizaciones continuarán no obstante para exigir al hospital público, que renovó el pasado septiembre un concierto con el Sergas por el que recibirá en torno a 700 millones de euros en 10 años, que readmita a los 13 empleados a los que puso en la calle en febrero, solo una semana después de que tuviese que desistir de un Expediente de Regulación de Empleo que le iba a costar su puesto de trabajo a 56 personas.

El fin de la huelga de hambre coincide con la reunión de este lunes de la dirección del hospital vigués con la delegada de la Xunta en Vigo, María José Bravo Bosch, quien se ha desentendido de cualquier responsabilidad que no sea la de ejercer de autoridad laboral. Povisa es el hospital de referencia para más de 130.000 personas del área de Vigo, condición que mantendrá al menos hasta 2024 pese a la inminente inauguración del nuevo hospital.

El comité de empresa ha tachado de “paripé” la reunión con la dirección del centro de Bosch, quien ha reducido el conflicto a “una relación de una empresa con sus trabajadores”. La delegada de la Xunta ha adelantado que el Sergas no actuará, ya que según su criterio el Gobierno gallego solo puede actuar como autoridad laboral. “La Xunta ni puede imponer ni hacer nada más que tener el papel de mediador entre unas partes que tienen una relación privada entre ellos”, ha manifestado.

Bosch ha rechazado las denuncias sobre la merma en la calidad asistencial que reciben los usuarios de la sanidad pública adscritos a Povisa debido a los recortes de personal y a las modificaciones de jornada. La delegada ha asegurado que existe una “auditoría tremendamente exhaustiva” realizada por una inspectora del Sergas “con fama de dura”, en la que se constata que dicha calidad asistencial “es buena”.

Los representantes de los trabajadores mantienen en cambio que los últimos 13 despidos, que elevan a 60 el número de los que han perdido su empleo en Povisa en los últimos cuatro años, han provocado un notable deterioro de la asistencia. “En el archivo no para de acumularse trabajo, y planta y quirófanos están prácticamente sin celadores”, denuncia la presidenta del comité, Chus Neira. “Es una situación caótica para los pacientes y un constante trastorno para los trabajadores, que tienen que ir de un sitio para otro para atender a los usuarios”, lamenta Neira.

Además de los despidos, la dirección del hospital modificó el turno laboral de otros 16 celadores y siete auxiliares, con el objetivo de “adaptar las funciones del personal a su capacitación profesional y los turnos a la creciente demanda de jornadas reducidas por guarda legal”.