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Emociones muy suaves

El alemán Andreas Scholl practicó en relación a las obras que interpretaba un distanciamiento emotivo elegante pero a menudo excesivo, casi brechtiano

El problema con la interpretación del Lied, casi siempre es el mismo:encontrar la distancia emotiva exacta y adecuada a cada obra, a cada autor. La distancia que tome el intérprete con respecto a la obra es la que se trasladará al público y también determinará la distancia entre público y escenario.

Lied no es ni tango ni bolero (sentimentos y emociones en carne viva) Lied quiere decir recogimiento, interiorización, reflexión. Nunca debe haber strip-tease sentimental en el Lied, pero sí debe haber intensidad expresiva. Las pasiones, amores y cataclismos del alma que recorren las canciones sacuden a los personajes que cantan las canciones, no a uno que pasaba por ahí.

ANDREAS SCHOLL

Andreas Scholl, contratenor. Tamar Helperin, piano. Canciones y piezas para piano de Haydn, Mozart, Schubert y Brahms. Gran Teatre del Liceu. Barcelona, 10 de febrero

En su recital en el Liceo con canciones de Haydn, Mozart, Schubert y Brahms, canciones todas ellas que forman parte de su último trabajo discográfico titulado The Wanderer, el contratenor alemán Andreas Scholl, practicó en relación a las obras que interpretaba un distanciamiento emotivo elegante pero a menudo excesivo, casi brechtiano.

En Mozart y Haydn quedó bastante bien. Aún así, encarar como si fuera una broma Das Veilchen (La violeta) K.476 de Mozart sobre poema de Goethe, una hermosa metáfora, algo ingenua, de amor secreto no correspondido y vívido en silencio, fue un error de concepto.

En Brahms y Schubert representados por algunos títulos mayores como In stiller Nacht (En la noche silenciosa) el primero o Du bist die Ruh (Tu eres el sosiego) y Der Tod und das Mädchen (La muerte y la doncella) el segundo, quedó expresivamente corto. En la última canción citada Scholl alternó con gran efecto su voz de cabeza (contratenor) con su voz de pecho (barítono) para dar vida a los dos personajes de la canción. la doncella y la muerte.

La voz del contratenor perfectamente afinada y controlada pero muy blanca, clara, con poco cuerpo, tampoco ayudó a dar intensidad expresiva a la interpretación. El problema sin embargo, no era de voz, era de actitud.

En la parte de piano se contó con la participación de la esposa de Andreas Scholl, la pianista y compositora Tamar Helperin, que ofreció un acompañamiento notable, sensible y lleno de detalles y asumió en solitario un vals de Schubert, un Intermezzo de Brahms y un rondó de Mozart que se intercalaron entre las canciones.

 

 

 

 

 

 

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