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El Bicing eléctrico se olvida de muchos barrios con pendiente de Barcelona

La segunda fase de la implantación llegará a 4.000 usuarios y hay otros 300 en espera

Sònia Recasens, teniente de alcalde, prueba una bicicleta eléctrica. Ampliar foto
Sònia Recasens, teniente de alcalde, prueba una bicicleta eléctrica.

Tras dos meses en funcionamiento, el Bicing eléctrico entra en una segunda fase. Pero con un inconveniente: algunas de las zonas con mayor pendiente de la ciudad, como buena parte del distrito de Gràcia, del de Sarrià- Sant Gervasi (el núcleo antiguo), Horta-Guinardó casi por entero e igual en Nou Barris, no cuentan con estaciones del Bicing eléctrico. Estos son algunos de los datos dados a conocer en la mañana de este viernes durante la rueda de prensa en la que el Ayuntamiento ha presentado la segunda fase de un sistema que estará completamente implantado en 2017, cuando se decidirá si se opta por la bici pública eléctrica o se combina con los pedales. A partir de hoy, de 23 estaciones se pasa a 46 (todas en aparcamientos salvo cinco en la calle) y de 150 bicicletas, a 300.

De las 46 estaciones, solo 11 se sitúan en los distritos con mayor pendiente de la ciudad, Sarrià-Sant Gervasi, Guinardó, Gràcia y Nou Barris. “No hemos hecho comprobaciones del sentido y el desnivel [de los viajes de los usuarios], pero estamos convencidos de que habrá unos metros de desnivel”, ha asegurado Ignasi Armengol, director general de BSM, la empresa municipal de aparcamientos. Precisamente la ubicación de estaciones en barrios altos de la ciudad es una de las bazas que el propio Ayuntamiento defiende de la modalidad eléctrica del sistema de bici pública: porque permitirá trayectos mar-montaña, algo difícil en algunos casos debido a la orografía.

Sobre la ubicación casi exclusiva de las estaciones en el interior de aparcamientos, el alcalde, Xavier Trias, ha argumentado que se trata de una cuestión de seguridad, aunque ha concedido que esta situación puede dificultar el interés por las bicicletas eléctricas. “Se ha querido priorizar la seguridad”, ha alegado. Un portavoz de BSM ha añadido que las instalaciones se encuentran bajo tierra para asegurar “fiabilidad en la conexión eléctrica”. Preguntado por si el Consistorio concibió alojar la mayor parte de las estaciones en los aparcamientos para aumentar la afluencia de viajeros a los estacionamientos, lo ha descartado: “No lo tenemos contemplado así. Si alojar el Bicing eléctrico hace que sea así, bienvenido sea”.

La distancia media de los viajes es de 2,7 kilómetros, frente a los 1,9 del Bicing convencional

Tras la ampliación, la red, gestionada por la operadora Clear Channel, ha aumentado su capacidad hasta los 4.000 usuarios, frente a los 1.500 que admitía hasta ahora. El número de bicicletas también crece: 300 a partir de febrero, frente a 150 antes de ese mes. Sin embargo, el sistema seguirá en pruebas hasta 2017. “Antes de ese año se hará un concurso de licitación para toda la red de Bicing [incluyendo la eléctrica]”, ha explicado Armengol. Por el momento, quienes quieran usar este servicio deberán apuntarse a una lista de espera, en la ya que hay 319 personas apuntadas. “A partir de ahora irán entrando en función de las altas y bajas en el sistema”, ha asegurado Armengol.

La red empezó a funcionar en diciembre del año pasado. Después de dos meses de funcionamiento, el Consistorio ha revelado algunas de las características de los trayectos que realizan sus usuarios. La distancia media de los viajes es de 2,7 kilómetros, frente a los 1,9 del Bicing convencional. Asimismo, la duración del tiempo de viaje es de 20 minutos, en comparación con los 13 de los modelos mecánicos. “La distancia media entre estaciones es de 1.000 metros, en comparación con los 300 del resto de la red”, ha asegurado Armengol, quien sostiene que la mayor potencia de estos vehículos compensa la separación entre instalaciones.