Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Tres ladrones apalean a la dueña de un bar para robarle 300 euros

El propietario pide a los vecinos ayuda para identificar a los agresores

Antolín González muestra las lesiones que provocaron a su esposa.
Antolín González muestra las lesiones que provocaron a su esposa.

“Lo que pasó en mi restaurante no fue un robo, estuvo a punto de ser un asesinato”. Así de contundente recordaba ayer Antolín González, el propietario de un bar de menús de la calle de Valldemossa de Barcelona, cómo tres encapuchados asaltaron violentamente su negocio y apalearon, golpearon, cortaron con un cuchillo y patearon la cabeza de su esposa solo con la intención de apropiarse los 300 euros que había en la caja del restaurante Pallon I, situado en el distrito de Nou Barris.

González, tras el susto y después de que los Mossos d’Esquadra hayan iniciado una investigación, solicita a sus vecinos ayuda para esclarecer el macabro suceso. “Estoy convencido de que estos malhechores nos estaban espiando y esperaron a que mi mujer estuviera sola para perpetrar semejante atrocidad. Seguro que alguien vio algo fundamental para atrapar a estos tipos”, comenta.

El pasado 19 de diciembre Antolín González, de 62 años, y su esposa, Celia Ogando, de 55, cocinaron y sirvieron diversos menús en el bar que regentan en el número 46 de la calle de Valldemossa de Barcelona. El matrimonio, originario del municipio de Castro Caldelas (Orense), lleva 28 años trabajando en el barrio cocinando y sirviendo tapas y menús, casi siempre relacionados con la gastronomía gallega.

El día en que tuvo lugar el trágico suceso, Antolín abandonó el local a las 17.30. Celia, como tantas otras veces, se quedó en la cocina entre pucheros para dejarlo todo preparado para el día siguiente. “No pasaron ni diez minutos cuando tres tipos vestidos de negro y con pasamontañas entraron en el bar”, aseguraba ayer Mónica González, la hija de 26 años del matrimonio. Celia se colocó al lado de la caja, pero el primer saludo que recibió fueron varios golpes. “Mi madre asegura que solo uno de los tipos hablaba, en un español correctísimo y sin ningún tipo de acento, y reclamaba saber dónde había más dinero”. La agresión duró solo unos minutos que fueron eternos para la víctima. Los agresores revolvieron todo y propinaron a la víctima varios golpes, cortaron con un arma blanca el rostro de la mujer y le causaron diversos daños. Celia confesó dónde guardaban poco más de dinero, pero los “asaltantes querían más”. Una vez conseguido el botín, en total unos 300 euros, desordenaron todo el local y abandonaron el lugar dejando a Celia malherida en el suelo. “Estos individuos nos estaban espiando, aprovecharon que yo me había ido y que no había nadie en el bar para asaltarnos”, denuncia Antolín, que pide ayuda a sus vecinos para identificar a los agresores. “El barrio está sufriendo mucho porque esto ya no es robar, es directamente intentar matar a la gente”. Al ordenar el caos en que se convirtió el bar encontraron un hacha que perdieron los asaltantes durante el saqueo.

Celia Ogando sigue de baja. “Quiere trabajar, pero tiene miedo a que le vuelva a pasar. Mi madre no volverá a ser la misma”.