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IU busca una salida a su choque con el PSOE en Andalucía por el Sáhara

El viaje del vicepresidente de la Junta a Tinduf provoca el enfrentamiento

Diego Valderas, durante su rueda de prensa este viernes en Sevilla. Ampliar foto
Diego Valderas, durante su rueda de prensa este viernes en Sevilla.

El Gobierno de Andalucía, formado por la coalición de PSOE e Izquierda Unida, vuelve a estar en estado de zozobra. La intención del vicepresidente de la Junta, Diego Valderas (IU), de viajar a los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf (Argelia) ha sido el detonante de la nueva crisis entre los dos socios. A esta iniciativa se opone de forma rotunda la presidenta andaluza, la socialista Susana Díaz, que entiende que esta visita es una afrenta gratuita a Marruecos, un país clave para España y para la Unión Europea por los lazos comerciales, y estratégico por la seguridad.

Tras la negativa de Díaz al viaje institucional de Valderas como miembro del Gobierno andaluz, IU está buscando una salida para apaciguar la tensión con el PSOE, pero sin quedar como claro perdedor del choque.

Valderas, uno de los dirigentes de IU que mantiene una relación más fluida con Díaz, ha ofrecido alguna pista para salir del atolladero. En tono conciliador y evitando cualquier roce con su socio, el vicepresidente andaluz ha sostenido que mantiene su voluntad de ir al Sáhara, pero que pretende hablar con Susana Díaz sobre el viaje para valorar “opiniones, criterios y oportunidades” de la visita.

Susana Díaz se ha opuesto a la visita de Valderas a los campos saharuis

La idea del vicepresidente es viajar al Sáhara en el primer trimestre del año para comprobar los proyectos de cooperación del Ejecutivo autónomo en la zona, pero podría aplazarse si la visita se considera inoportuna. Un factor que se ha valorado es la celebración el próximo mes de un encuentro de empresarios marroquíes y andaluces. Esta cita la cerró Susana Díaz con el rey de Marruecos, Mohamed VI, cuando se reunió en septiembre del año pasado con él en Tetuán. Los socialistas dan una importancia capital a este encuentro por las posibilidades comerciales que se pueden abrir a los empresarios de la comunidad.

Otra opción que sí dejó abierta la presidenta de la Junta es que Valderas haga la visita al Sáhara como dirigente de Izquierda Unida, despojado del perfil institucional que le otorgaría acudir a los campos de refugiados como vicepresidente del Gobierno andaluz.

La previsión es que este nuevo enfrentamiento entre PSOE e IU se resuelva en la reunión que mantengan Díaz y Valderas, quien ha abogado por “un diálogo constructivo” para abordar este desencuentro. La cita, no obstante, no se cerró este viernes, según fuentes de las dos formaciones.

Los socialistas han valorado la actitud de Valderas, que representa al sector de Izquierda Unida más posibilista y defensor del Gobierno de coalición de Andalucía. El coordinador regional de IU, Antonio Maíllo, también ha templado el debate y ha apelado al diálogo. “El viaje tiene que enmarcarse en la normalidad de una visita donde, con dinero de los andaluces, satisfacemos una demanda que es masiva en el sentimiento de Andalucía en solidaridad con la causa saharaui”, ha afirmado Maíllo.

El dirigente de IU valora replantear la “oportunidad” de la iniciativa

En este conflicto, el PSOE pone el acento en que se deben cuidar las relaciones diplomáticas con Marruecos y que la visita al Sáhara de un miembro del Gobierno andaluz las enturbiaría de forma innecesaria. Desde IU se ha relativizado el impacto que podría tener este viaje. De hecho, Valderas ha recordado que una delegación de la Xunta de Galicia visitó los campamentos de saharuis en Tinduf hace menos de un mes sin que se haya producido ningún conflicto diplomático con Marruecos.

Esta nueva colisión se produce cuando ambos partidos querían pasar página a la crisis abierta a finales de 2014, después de que IU acordase convocar un referéndum entre sus militantes para el próximo mes de junio para decidir su continuidad en el Gobierno autónomo. Para el PSOE, este referéndum supone poner “fecha de caducidad” al Ejecutivo autónomo y es un paso de Izquierda Unida para escenificar la ruptura antes de la celebración de las elecciones autonómicas, previstas para marzo de 2016.