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Un robo de coche cada hora

Las bandas tardan menos de dos minutos en hacerse con un vehículo

Descampado de Villaverde en el que los aluniceros queman los coches utilizados para los robos. Ampliar foto
Descampado de Villaverde en el que los aluniceros queman los coches utilizados para los robos.

En la región se roba un coche cada hora, de media. O eso es lo que se ha denunciado en los nueve primeros meses del año. La cifra puede resultar muy alta, pero es el delito que más ha bajado en los tres primeros trimestres de 2014, según las estadísticas del Ministerio del Interior. En algunos municipios como Alcobendas, la reducción alcanza un 33,6%. Solo dos municipios, Valdemoro y Rivas Vaciamadrid, rompen la tónica y sufren ligeras subidas.

En los nueve primeros meses del año pasado, fueron robados en la región 9.391 vehículos; es decir, unos 34 de media cada día. Esa cifra se ha rebajado en 2014 hasta los 7.661. La capital es la que acumula el mayor número de denuncias, con 4.184 casos y un descenso que también coincide con el general de toda la Comunidad de Madrid.

Los robos de coches no obedecen a una única tipología, según diversos especialistas. Entre un 15 y un 20% de los robos entran dentro de los llamados vehículos antiguos. Son coches que son fáciles de robar al carecer de sistemas de seguridad. Estos son la excepción, ya que las bandas suelen centrarse en turismos más modernos, que tienen más salida en el mercado. Lo primero que hay que hacer es salvar el obstáculo de la cerradura. Estas organizaciones suelen contar con llaves maestras, tipo ganzúas, con las que abren las puertas.

La sustracción es el delito que más baja desde que comenzó el año

Después queda el salvar el bloqueo del arranque. Para ello, los ladrones no se andan con rodeos en muchos casos. Abren el capó y desconectan la centralita. Conectan una propia y ponen en marcha el coche sin dificultad. “Robar un coche hoy en día para es cuestión de un minuto y medio o dos como mucho”, explica el responsable de Policía Judicial de la comisaría de Villaverde, el inspector jefe José Antonio Pin. Este recuerda que un grupo fue capaz de sustraer un todoterreno valorado en 142.000 euros en dos minutos y cuarenta segundos, pese a que la centralita estaba situada en una aleta del vehículo, junto a un paso de rueda. De hecho, inutilizar una alarma no les lleva muchas veces más de medio minuto.

“Son muy especialistas. Muchas veces se centran en un determinado modelo y saben al detalle cómo robarlo”, afirma el mando policial. Así ocurrió con una banda desarticulada en Villaverde que se había centrado en furgonetas. “Cuando ya lo hacen en algún garaje particular, cuentan con todo el tiempo del mundo, porque son zonas que no están vigiladas y en las que no hay movimiento de madrugada. Trabajan a placer”, destaca Pin.

Los ladrones suelen destinar el vehículo a tres objetivos bien diferenciados. Lo más frecuente es que los roben para despiezarlos y vender los recambios en desguaces o a particulares. De hecho, no es extraño que aparezcan restos de vehículos en descampados o que, cuando ya no tienen las piezas más codiciadas, los quemen en los alrededores de la capital, como ocurre a veces en la Cañada Real. Un modelo muy robado para este fin es el Seat León.

Otro fin es utilizarlos para cometer alunizajes (empotrar un vehículo contra un escaparate). Los asaltantes suelen decantarse por vehículos de gran cilindrada. Marcas como BMW y Audi se llevan la palma. “Están con ellos como mucho dos o tres días y cometen cuatro o cinco robos con ellos hasta que los abandonan en cualquier lugar o también los queman”, añade el inspector jefe.

Una tercera opción es robar el coche para sacarlo de inmediato del país y venderlo en el extranjero tras falsificar la documentación. Los países del este de Europa y del norte de África son los destinos fundamentales de estas organizaciones. Allí los controles son más laxos. Se ha llegado a dar, incluso, que la estafa la ha provocado el propio dueño. Primero vendía el vehículo a estos países y luego denunciaba su sustracción para cobrar el seguro. Es un porcentaje muy bajo (entre el 1 y el 2%) de las denuncias.

Pero, ¿a qué se debe el descenso en el robo de vehículos? El inspector jefe habla en todo momento de que ha sido fundamental el estudiar dónde y cómo se producen los robos para aumentar la presencia policial. “Las noches y los lugares menos poblados son los sitios más propicios. Para evitarlo, los coches patrullas muy a menudo por esas zonas más vulnerables y con el puente [las luces azules] encendido para que se les vea que están allí”.

La electrónica manda

El típico puente para hacerse con un coche ha pasado a la historia. Al menos en los vehículos más modernos y dotados de complicados sistemas de seguridad. La electrónica es lo que manda en los modelos para evitar que se apropien de ellos los amantes de lo ajeno.

En la década de los setenta y ochenta, lo habitual era romper la ventanilla o abrir la cerradura con una palanca alargada. Después, ya en el interior, bastaba arrancar los cables de debajo del volante y hacer el famoso puente para arrancar el motor. Todo aquello pasó a la historia. Los vehículos llevan en la actualidad una centralita electrónica que bloquea el arranque del motor. Solo se puede eliminar ese bloqueo si se utiliza la llave del propietario. “Muchos coches llevan incluso sensores de que el coche está siendo elevado o movido de forma que bloquean el arranque. Eso sí, los ladrones suelen llevar sus propias centralitas y anulan la que tiene el vehículo”, explica Francisco Javier Páez, del Instituto Universitario de Investigación del Automóvil de la Universidad Politécnica de Madrid.

Muchos coches también salen equipados con alarmas. El problema es que este extra suele incrementar el precio de venta y muchas veces da errores en determinadas condiciones (mucha humedad o excesivo calor), al saltar los sensores que llevan. Otra fórmula consiste en dotar a los vehículos de GPS. Esto no evita el robo, pero sí permite localizarlo en caso de ser sustraído. Una fórmula que utilizan los ladrones es lo que llaman enfriarlo. Para ello lo aparcan en las plantas más bajas de algún aparcamiento durante días. Allí no llega la señal del GPS y evita su hallazgo.

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