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Armagedón modelo antiguo

El fotógrafo Pablo Genovés muestra en la Sala Canal de Isabel II ‘El ruido y la furia’

Cielo e infierno, una obra de Genovés. Ampliar foto
Cielo e infierno, una obra de Genovés.

Parece un mundo paralelo y extraño que hubiera terminado (y mal) hace mucho tiempo, víctima de la furia de las aguas y otros cataclismos. En las inquietantes imágenes de Pablo Genovés perduran estos espacios imaginarios, historiados templos, palacios rococó o vetustas bibliotecas ahora anegadas por las olas, asediadas por el hielo o envueltas en el humo. Toda la grandilocuencia y soberbia de las creaciones humanas vencidas por la fuerza ciega de la naturaleza. Una obra de ciencia ficción apocalíptica con un aire vintage.

Estas fotografías no salen ni del mundo real ni de la imaginación del artista, sino de una mezcla de ambas. Genovés (Madrid, 1959) “encuentra” las imágenes de esos espacios fantasmales y mediante técnicas de montaje digital las mezcla con otras de fenómenos naturales para lograr estas catástrofes en tonos sepia. “No sé exactamente qué lugares son estos”, explica, “ni tampoco quiero saberlo, ni visitarlos, mejor que permanezcan solo en mi cabeza y se mantenga la magia. Además, quería que más que lugares particulares representasen los arquetipos de iglesia, de teatro o de biblioteca”.

Solo sabe que muchas de ellas son postales de principios del siglo XX, que entonces se enviaron del sur al norte de Alemania. Se trata de viejas fotografías que el autor rebusca en anticuarios y mercadillos “bajo el sol, el frío o la lluvia. Cuando una imagen me parece interesante, por alguna razón que quizás no puedo explicar con palabras, la digitalizo y la archivo”, continúa. “Luego, cuando durante el proceso de creación necesito una imagen, por ejemplo, del mar, tengo 20 o 30 disponibles”.

El resultado de varios de estos procesos conforma la exposición El ruido y la furia, nombre a la sazón de una novela de William Faulkner que, a su vez, el escritor tomó de un verso del Macbeth shakespeariano. Se puede ver hasta el 22 de marzo en la sala de exposiciones Canal de Isabel II (Santa Engracia, 125) de la Comunidad de Madrid, que también tiene que ver con el líquido elemento y con los inicios del s. XX, pues fue una torre de agua terminada de construir en 1911 y conserva interés arquitectónico industrial. En la muestra, comisariada por Alicia Murría, se pueden ver 38 imágenes procedentes de las tres series de Genovés más significativas de las producidas entre 2009 y 2014: Precipitados, Cronología del ruido y Antropoceno.

“Hemos intentado hacer un recorrido, con luz tenue y aspecto escenográfico, desde unas imágenes que están expresando un gran desastre que, a través de la exposición, va amainando. Al final, en la planta superior, vemos las consecuencias de ese desastre”, explica la comisaría. Una última planta en la que vemos la primera incursión de Genovés en la disciplina del vídeo, “aunque siempre desde un punto de vista fotográfico”, apunta el artista.

Genovés prefiere que estas obras hablen por sí mismas y lleguen sin intermediarios a lugares donde no llegan las palabras. De todas formas, es posible barruntar utilizando el alfabeto lo que quieren decir estas obras, como hace Murría: “Es una lectura del presente y de cómo el ser humano está haciendo las cosas, especialmente mal en el terreno medioambiental. La figura humana no está presente, pero si las posibles consecuencias de sus actos”, dice la comisaria, quien ve en estas obras un recuerdo a las imágenes paradójicas de los surrealistas. “Hay aquí un amplio conocimiento de la historia del arte y la fotografía”.

“En concreto el agua habla del calentamiento global, de los mares crecientes, del deshielo de los polos”, añade el artista, “pero la sensación de destrucción por inundación habla de más cosas: el fin de una manera de entender la cultura, los libros, la fotografía analógica. Todas estas reflexiones se simbolizan muy bien sobre objetos encontrados, sobre documentos históricos antiguos y rescatados”.

Ahí, entre las columnatas, las lámparas de araña, los santos, los frescos y los angelotes, en el justo medio de los espacios de poder aristocráticos, eclesiásticos o aburguesados, ocurre el desastre. Otra posible metáfora de un posible futuro.

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