Rajoy lanza una ofensiva política en Cataluña tres semanas después del 9-N

El Gobierno y el PP reivindican que han salvado a la Generalitat de la quiebra

Cospedal en la convención del PP en Barcelona.
Cospedal en la convención del PP en Barcelona.MASSIMILIANO MINOCRI

Mariano Rajoy, su Gobierno y su partido han decidido finalmente acudir a Cataluña para hacer política, como le reclamaban desde el PP catalán y muchos otros sectores. El presidente viaja este sábado para realizar allí un discurso muy esperado que, según distintos miembros del Gobierno, será “constructivo” y “en positivo”, y no centrado solo en la ley como hasta ahora.

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Rajoy, explican fuentes del Gobierno, tiene poco margen para ofertas concretas como la que va a plantear David Cameron a los escoceses —cesión completa del Impuesto sobre la Renta— porque los barones autonómicos del PP, con elecciones a la vista, y en general el sector conservador están alerta y exigen al presidente que no conceda nada. Pero sí está preparando hace días un discurso contundente con una idea central: que el Gobierno ha salvado a Cataluña con su apoyo financiero a la Generalitat. Rajoy insistirá en que el plan de proveedores y el Fondo de Liquidez Autonómico han permitido que una comunidad sin acceso a los mercados por sus problemas financieros pudiera pagar todos los meses a sus funcionarios y a sus farmacias, abrir colegios y hospitales y evitar la quiebra.

Esta idea la apuntaron este viernes tanto la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, como la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, y el ministro de Economía, Luis de Guindos. Estos dos últimos estuvieron presentes en Cataluña en un desembarco pensado para recuperar espacio frente al independentismo.

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La idea que este viernes repitieron Sáenz de Santamaría y Cospedal — y que este sábado desarrollará Rajoy— es que mientras Artur Mas se dedicaba a la apuesta independentista, el Gobierno se ha concentrado en ayudar a los catalanes.

La vicepresidenta reivindicó la ayuda financiera. “Bien que ha necesitado la Generalitat el fondo de rescate. A lo largo de estos años hemos conseguido que Cataluña pudiera financiarse. Hemos intentado que salga del marasmo financiero en el que se encuentra. La semana pasada les hablé del rescate del Teatro del Liceo. Es nuestra responsabilidad y lo hacemos con mucho gusto. Y mientras, el president no se ha dedicado a gobernar. Menos mal que estaba ahí el Gobierno de España para suplir sus carencias”, insistió tras el Consejo de Ministros.

Cospedal, en Barcelona, tiró de cifras. Recordó que el Gobierno ha inyectado 24.000 millones de euros a Cataluña, lo que supone el 40% del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA). Y esa suma, detalló, es muy superior a los 16.000 millones de euros en que tasan los nacionalistas el déficit fiscal. Esos 24.000 millones, explicó, han servido para costear el casi un millón de facturas que debían abonarse a 330.000 proveedores. El Gobierno de CiU suele reprochar a Rajoy que las ayudas del FLA no son a fondo perdido y que son en realidad un crédito que tienen que devolver con intereses, aunque el Gobierno recuerda que en los mercados la Generalitat nunca habría obtenido esa financiación.

Esa estrategia de Rajoy, que rematará este sábado con su discurso, se visualizó en la convención municipal que arrancó este viernes en Barcelona y que está concebida para arropar a los populares de Cataluña tras la conmoción que les supuso ver las urnas en la calle el 9-N. El presidente también tratará de animar a su partido en Cataluña —el viaje es única y exclusivamente para un acto de partido, sin citas institucionales— y también de dirigirse a lo que para el Gobierno es la “mayoría silenciosa”, esto es, los cuatro millones de residentes en Cataluña que no fueron a votar el 9-N.

Cospedal abonó la tesis que ha sido el Gobierno el que se ha ocupado de Cataluña a diferencia de Mas a quien ha acusado de estar frenando el crecimiento económico al dedicarse a alimentar “mitos prefabricados” con el “aplauso financiado”.

Con el diálogo entre Rajoy y Mas hecho trizas desde la querella de la Fiscalía, Cospedal ignoró el posible adelanto electoral y dibujó a Cataluña como una comunidad hundida incapaz de financiar su educación, pagar los servicios sanitarios, a las farmacias o los salarios de los funcionarios y que, por tanto, solo ha podido resistir gracias al “compromiso ineludible” del Gobierno.

Cospedal sí deslizó que las cotizaciones de los trabajadores de Cataluña no alcanzan a pagar las pensiones de los jubilados

Con un discurso positivo y sin poner tanto el acento como hace un año en la catástrofe económica que supondría para Cataluña la secesión, Cospedal sí deslizó que las cotizaciones de los trabajadores de Cataluña no alcanzan a pagar las pensiones de los jubilados. “Faltarían 4.000 millones”, avisó señalando que, en cualquier caso, esa es la obligación del Gobierno: cubrir ese desfase de la misma forma que lo cumple en cualquier otra comunidad.

Y en pleno desembarco del Gobierno y del PP, también apareció en Barcelona, contraprogramando casi a Rajoy, José María Aznar. El expresidente, en un acto organizado por el Grupo de Líderes Empresariales, cargó contra el independentismo y pidió contundencia al Gobierno. “O hay continuidad histórica o hay ruptura, y cuando se lleva la política a estos límites, la acción debe ser muy clara”, sostuvo. “De las crisis económicas se sale con más o menos coste o tiempo; las crisis políticas exigen gente con sentido histórico de Estado y con enorme generosidad, pero supone no llevar las cosas al límite”, remató.

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