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Ipcena denuncia la muerte de una osa por una negligencia veterinaria

La entidad ecologista asegura que la sanitaria que le debía insertar un emisor no cosió bien

La osa Auberta, criada en semicautividad desde hace tres meses para tratar de reintroducirla en el hábitat pirenaico, murió ayer en la Val d’Aran. El portavoz y líder ecologista de Ipcena, Joan Vázquez, anunció ayer que su organización presentará una denuncia en la fiscalía de Lleida asegurando que este “animal en peligro de extinción ha fallecido por una imprudencia temeraria”. Vázquez sostiene que la mala praxis de la veterinaria fue la que acabó con la vida del plantígrado.

El animal fue encontrado la pasada primavera cuando apenas tenía tres meses. La osa fue sometida a diversos cuidados con el objeto de que pudiera reincorporarse a la vida en la naturaleza. Hasta entonces vivía en semicautividad y se pretendía dejarla libre este otoño. Según la versión de la entidad ecologista la agonía de Auberta comenzó el pasado miércoles. Ese era el día indicado para insertar en el cuerpo del animal un emisor intraperitoneal con el que se pudiera tenerla localizada en todo momento. Gracias a este instrumento la osa no correría peligro justo ahora que entraría en proceso de hibernación. Vázquez sostiene que para realizar semejante intervención se desplazó una veterinaria de la empresa Forestal Catalana hasta la Val d’Aran. “Esta profesional no había visto un oso en su vida y no cosió como se debe, por capas, a Auberta”, según el líder ecologista.

Según su punto de vista, la veterinaria no realizó todos “los cosidos” necesarios para este tipo de plantígrados. “Cuando Auberta se despertó se arañó y arrancó la costura saliéndole parte de los intestinos y el estómago”, asegura Vázquez. Ipcena considera que se ha cometido una negligencia y una imprudencia innecesaria “ya que en Cataluña tenemos expertos veterinarios en la Universidad Autónoma de Barcelona que podrían haber insertado el emisor a la osa sin acabar con su vida”.

El cuerpo del animal fue trasladado a la citada universidad donde el departamento de veterinaria le practicó una necropsia para conocer las causas de la muerte: “Por complicaciones accidentales derivadas de la operación de colocación del emisor intraperitoneal agravadas o combinadas con el hábito de la osa de escalar los árboles; unos hechos le han ocasionado la apertura de la cicatriz provocándole daños irreparables que le han ocasionado la muerte aguda”, aseguran.
Ipcena quiere incorporar a la denuncia ante la fiscalía el informe de la facultad. “Aquí ha habido una negligencia grave y fruto de la misma ha muerto un animal en peligro de extinción y alguien debe responsabilizarse”, afirma Vázquez.