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Falla a través de los ojos de Peña-Toro

El artista plástico emula al compositor y despoja de lo accesorio a su instalación

Detalle de la instalación de Joaquín Peña-Toro. Ampliar foto
Detalle de la instalación de Joaquín Peña-Toro.

Cuando Manuel de Falla partió hacia el exilio en 1939, cerró la puerta de su casa, el carmen de la Antequeruela en Granada, y dejó todo como si se tratase de una ausencia de pocos días. El compositor nunca volvió a encontrarse con las cerámicas, muebles y cuadros que no solo decoraban sus estancias sino que también nutrían su universo creativo, murió en Argentina en 1946. Dos años después de su partida, en 1941, Falla escribió a sus amigos en Granada pidiéndoles que desmontaran y empaquetaran todos sus recuerdos. Fue entonces cuando el pintor Hermenegildo Lanz dibujó las estancias de la casa para que todo quedara documentado. 

El artista plástico Joaquín Peña-Toro (Granada, 1974) partió de esos dibujos y de los objetos que pertenecieron a Falla —la casa es actualmente visitable— para crear su obra Variaciones móviles sobre el concerto de Manuel de Falla, que puede verse en el Museo Provincial de Cádiz hasta el 19 de diciembre, dentro de la programación del festival.

“Cuando el Archivo Manuel de Falla me encargó una exposición sobre Concierto para clave y cinco instrumentos era la primera vez que me enfrentaba a traducir música al mundo de las artes plásticas. Busqué un punto en común y me acerqué a Falla a través de la arquitectura, de los dibujos que Lanz y de todos los objetos con los que el compositor convivió porque están estrechamente relacionados con su obra. Falla hace una música culta tomando las referencias de lo popular y eso es lo que he intentado reflejar en mi instalación partiendo de los dibujos sobre los que proyecto imágenes sacadas de las cerámicas, las pinturas y hasta los mantones de la Antequeruela”, explica Peña-Toro, quien también ha creado ilustraciones para libros de Andrés Neuman y Amos Oz, entre otros.

“En mi obra, como en la de Falla, hay cierta voluntad arcaizante. Él renuncia al piano en favor del clave y yo he creado una escenografía transitable que no esconde sus trucos. Sobre los dibujos de Lanz reproducidos en tres grandes telas, con varias capas transparentes, se proyectan imágenes de pájaros y objetos de la casa que se mueven gracias a un ventilador”, comenta el artista, cuyas obras forman parte de colecciones como Testimoni de La Caixa, Iniciarte o la de Unicaja.

“He realizado la instalación sin servirme de la última tecnología, me he limitado voluntariamente, como también hacía Falla en sus composiciones”, concreta Peña-Toro, quien del miedo a lo desconocido ha pasado a sentirse cómodo y emular la dinámica de trabajo del gran compositor gaditano. “La música es un arte autorreferencial y es más complicado entrar en su dimensión, pero una vez que encuentras una rendija y puedes colarte, la cosa fluye como una buena partitura”, confiesa el artista.