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operación bebé

“La monja le dijo que una familia podía pagar más que otra por el niño”

La Audiencia de Lugo obliga a la juez a investigar en el 'caso Bebé' supuestas presiones a una inmigrante a la que amenazaron con matar a su hija mayor si no daba al pequeño

Entrada del Hogar Madre Encarnación de Lugo.
Entrada del Hogar Madre Encarnación de Lugo.

La Audiencia de Lugo vuelve a dar la razón a los abogados de oficio que defienden los intereses de varias familias a las que la Xunta retiró bebés y niños pequeños supuestamente, según intentan demostrar, de forma irregular para ser dados en adopción. El tribunal da un varapalo a la juez que instruye el caso, Sandra Piñeiro, porque le obliga a reabrir una parte de las diligencias que había archivado al no encontrar conexión con el resto de las denuncias que integran los 58 tomos del sumario. Es el caso de una inmigrante de Europa del Este, víctima de la trata de mujeres, que trabajó en locales de la provincia de Lugo como "bailarina" hasta que una supuesta trama mafiosa la retiró de la circulación tras quedarse embarazada. Según ella misma había relatado ante la Policía Judicial, un "varón ruso" la obligó a entregar el bebé en adopción bajo la amenaza de que matarían a su hija mayor, que vivía fuera de España, con la familia de la chica en su país de origen. A esta madre la recluyeron en el último tramo de la gestación en la residencia de monjas para progenitoras desamparadas que forma parte (junto con el departamento de Menores de la Xunta en Lugo) de la médula del sumario Bebé, el Hogar Madre Encarnación. Allí, según la declaración de la extranjera, que repite ahora en su último auto la Audiencia, en el año 2003 "una de las monjas le dijo que había dos familias interesadas por su hijo y que una familia podía pagar más que otra".

La Audiencia, en contra del criterio de la fiscalía (que estos días no se ha presentado en los interrogatorios a las funcionarias de la Xunta imputadas) revoca la resolución de la juez, recurrida por una de las letradas de la Operación Bebé. Los magistrados del tribunal consideran que los hechos denunciados por esta madre, J.Z., "podrían ser conexos con los investigados en esta causa", por lo que "deben continuar" las pesquisas. Y añaden que no han prescrito: "Revistiendo los hechos denunciados visos de criminalidad, de delito público, el procedimiento penal puede iniciarse y proseguirse de oficio", a pesar de que en este momento se ha perdido todo rastro de esta supuesta víctima.

Según denunció en su momento J.Z., sufrió amenazas entre los meses de abril y mayo de 2003 por parte de "un varón ruso". La Audiencia "no comparte los argumentos" de la juez, que afirmaba en un auto anterior que este hombre misterioso no guardaba ninguna relación con el Servicio de Menores de la Xunta ni con el Hogar Madre Encarnación. La sala recuerda que en la descripción que hizo esta madre antes de desaparecer detalló el "control al que la tenían sometida las monjas" y dijo que "al mes de dar a luz acudió a la Xunta de Galicia, 'donde firmó varios documentos (...) desconociendo lo que firmaba porque no entendía el español; que la chica de la Xunta únicamente se limitó a decirle dónde tenía que firmar". "En este momento", afea a la juez Piñeiro el tribunal que preside Edgar Amando Fernández Cloos, "faltan datos para poder afirmar que las presiones o amenazas que [esta madre] dice haber recibido fueron 'ejercidas por personas ajenas al Servicio de Menores y al Hogar Madre Encarnación', máxime cuando son repetidas las alusiones a los mismos en el relato expuesto".

La Audiencia cree que J.Z. "no habría actuado libre y voluntariamente, haciendo constar expresamente [en su narración ante la Policía Judicial] que 'nunca quiso dar a su hijo en adopción". La madre explicó entonces que durante las semanas que estuvo acogida en la residencia de las religiosas (una congregación que cuenta con una exsuperiora imputada en la Operación Bebé) estaba constantemente vigilada: "Cuando salía a la calle siempre iba acompañada de una monja y de otra chica que vivía en dicha casa", repite su relato la Audiencia; "aunque nunca le hablaron de una cantidad de dinero, 'una de las monjas le dijo que había dos familias interesadas por su hijo y que una podía pagar más que otra". Además, sigue recordando el tribunal, "una monja la acompañó al Hospital Xeral" para dar a luz. En aquel momento la chica dijo "desconocer los tratos que tuvieron las monjas y el varón ruso", pero aseguró que era "cierto que la tenían controlada las 24 horas del día".