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Botella aprueba la primera gran rebaja de impuestos en una década

Los ciudadanos se ahorrarán de una media de 62 euros anuales por la bajada

Ana Botella, el pasado septiembre, en la rueda de prensa en la que anunció que no concurriría a las elecciones. Ampliar foto
Ana Botella, el pasado septiembre, en la rueda de prensa en la que anunció que no concurriría a las elecciones.

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella (Partido Popular), que en septiembre anunció que no concurrirá a las elecciones municipales del próximo mes de mayo, ha decidido adelantar la rebaja fiscal que había prometido acometer a partir del año que viene, y que entrará en vigor así antes de los comicios. Según ha señalado esta mañana, en 2015 el Ayuntamiento eliminará la tasa de basuras; congelará o reducirá el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) para tres de cada cuatro viviendas de la capital; bajará el impuesto de vehículos un 10% y mantendrá las tasas y precios públicos (polideportivos, talleres culturales, etcétera). Se trata, según la regidora, de la primera rebaja de impuestos del Ayuntamiento en una década, y supone un recorte del 10% de la presión fiscal sobre familias y empresas. Las arcas públicas dejarán de ingresar 308 millones de euros como consecuencia de estas medidas, y los ciudadanos se ahorrarán una media de 62 euros anuales.

La principal medida es la eliminación de la tasa de basuras, que Botella anunció ya la pasada primavera, cuando aún parecía albergar esperanzas de ser candidata en 2015. Hoy se ha querido arrogar el mérito ante "aquellos que dicen ahora que la bajarán" si ganan las elecciones, en referencia al candidato socialista, Antonio Miguel Carmona. Esta decisión, que no afectará al servicio de recogida de basuras (en un primer momento, Botella amagó con eliminarlo en domingos y festivos para compensar la caída de ingresos), supondrá una disminución de 130 millones de ingresos al año para el Ayuntamiento, y un ahorro medio para los ciudadanos de 48 euros.

La segunda medida con mayor impacto sobre las arcas públicas será la que afecte al Impuesto sobre Bienes Inmuebles, que aporta en su conjunto uno de cada cuatro euros que ingresa el Ayuntamiento; la decisión anunciada hoy recortará aproximadamente un 10% su recaudación, con una disminución total de 105 millones. Lo que hará Botella no será bajar el impuesto sino neutralizar la subida aprobada en 2011 por el anterior alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón (según explicó entonces, obligado por la Ley de Haciendas Locales).

PSM e IU tachan la medida de "propaganda electoral"

La concejal socialista Noelia Martínez ha calificado de “mera propaganda electoral” la rebaja de impuestos anunciada esta mañana por la alcaldesa, Ana Botella, que entrará en vigor en enero de 2015. En su opinión, la medida adoptada por la regidora, del Partido Popular, supone asumir que su formación “no va a seguir gobernando la ciudad tras las elecciones municipales” de mayo de 2015. Es más, para Martínez, lo que ha hecho Botella es “asumir” que será el PSOE quién gobierne tras los comicios.

Martínez ha defendido que su partido lleva años pidiendo la eliminación de la tasa de basuras, ha señalado que el impuesto de vehículos “no baja por voluntad política sino porque ha llegado al tope legal”, y ha calificado de “campeones en la deuda y en subir impuestos” al PP.

El portavoz de Izquierda Unida, Ángel Pérez, ha recordado que la tasa de basura que ahora elimina Botella la instauró ella misma cuando era concejal de Medio Ambiente en 2009, siendo alcalde Alberto Ruiz-Gallardón; y que el Impuesto sobre Bienes Inmuebles se ha triplicado en los últimos años: “Una pensionista pagaba por un piso de protección oficial de 80 metros 155 euros en 2003, cuando Botella entró en el equipo de gobierno municipal, en 2013 el mismo recibo abonaba 568 euros más cien euros adicionales por la tasa de basura”.

“No queremos ni pensar que estos anuncios obedezcan a que el año que viene es año de elecciones aunque tampoco nos atrevemos a descartarlo”, añadió Pérez irónico.

El portavoz de Unión, Progreso y Democracia, David Ortega, aseguró: "El estilo PP de gobernar nos hace ser muy escépticos: hasta que no veamos esa bajada de impuestos en los recibos de los ciudadanos, no lo creeremos. Nuestro escepticismo se basa en la experiencia: el PP dice que va a bajar los impuestos, pero también dice que ha reducido la deuda, y es falso. Por lo demás, agradecemos que ante la cercanía de las elecciones el PP anuncie urbi et orbe que baja los impuestos; lástima que lleven años subiéndolos. Y recomendamos al equipo de Gobierno del PP que además de hacer anuncios para un futuro en el que no estarán, presten atención a un presente que sí es su responsabilidad. Las calles no se limpian con anuncios propagandísticos".

Madrid sufrió ese año una revisión de valores catastrales, para adecuar la valoración que tienen administrativamente las viviendas, a la hora de calcular sus impuestos, a su precio de mercado. La conclusión fue que, tras el boom inmobiliario, esa adecuación conllevaba un incremento del 74% en el recibo del IBI; para "amortiguar" el impacto, se dividió en una subida anual del 5,7% a lo largo de una década. Así, el recibo lleva encareciéndose a ese ritmo (o incluso superior, debido a otros recargos impulsados por el Gobierno de Mariano Rajoy) desde 2012.

Botella ha decidido alterar los tipos de tributación del IBI para neutralizar la subida debido a la nueva ponencia de valores catastrales (que depende del Ministerio de Hacienda y no se puede anular sin más). Como ha explicado la concejal de Hacienda, Concepción Dancausa, no se trata de una ciencia exacta: como cada vivienda tiene un valor catastral diferente, es muy difícil aplicar una medida universal que afecte a todas. El Ayuntamiento anuncia que congelará el IBI porque no ingresará ni un euro más por este impuesto, pero su impacto sobre los ciudadanos será desigual.

Así, el 44% de las viviendas verán congelado el recibo, el 29% se beneficiará de una rebaja, mientras que para el 27% restante se encarecerá. Sobre el total de 1.448.000 viviendas que pagan el IBI, el recibo subirá para 394.821; de éstas, el 52% sufrirá un alza del 1% al 2%, el 25% de entre el 2% y el 3%, y el resto superior al 3%. El Ayuntamiento mantendrá las ayudas a las familias numerosas y aquellas con menores recursos económicos, compensando su cuantía para que no pierda impacto por las últimas subidas fiscales.

También sufrirá una rebaja el impuesto de plusvalía, que se abona al vender o recibir en herencia una vivienda de segunda mano, y que se ha visto afectado de igual forma por la subida de valores catastrales aprobada en 2011. En el caso de la transmisión por muerte del propietario a sus herederos, la bonificación (que puede llegar hasta el 96%) se aprobó el pasado mes de julio, pero su impacto real empezará a notarse a partir de enero. En cuanto a la plusvalía por venta de viviendas de segunda mano, el Ayuntamiento baja el tipo impositivo sobre todo para los inmuebles comprados hace menos de cinco años "para adecuarse así a la realidad inmobiliaria". En ese período, "el más desfavorable", los pisos han perdido hasta un 30% de su valor de mercado.

Esta medida va en contra del proyecto tramitado en el Parlamento por el Gobierno de Mariano Rajoy (PP) para aumentar la carga fiscal en la venta de viviendas de segunda mano. Ya el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González (PP), se pronunció en contra de los planes del Ejecutivo central. Ahora, la alcaldesa contradice también al ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, pero de forma real y palpable; y lo achaca políticamente a que esa "posible subida" tramitada por Hacienda ya "se había cuestionado" incluso desde el PP; Montoro se ha reconocido dispuesto a matizar la medida en su trámite en el Senado.

El ajuste del impuesto de plusvalía, que puede suponer una rebaja del 48% para viviendas compradas hace menos de cinco años (del 29% si hace 10 años, y del 12% hace 15 años), conllevará ahorros de hasta 1.400 euros de media para los ciudadanos en el mejor de los casos, y una disminución de 82 millones anuales en los ingresos municipales.

La rebaja del impuesto de vehículos supondrá una disminución de 17 millones de euros para el Ayuntamiento, pero su traslado a los ciudadanos varía demasiado (según potencia, tipo de vehículo, etcétera) como para arriesgar una media.

Botella se ha comprometido de forma "irrenunciable" esta mañana a que la calidad de los servicios municipales no se vea afectada por estas rebajas fiscales, que, sumadas a otras bonificaciones ya existentes, suponen un descenso de 340 millones en los ingresos anuales el Ayuntamiento (es decir, casi un 10%). Esta bajada de impuestos es posible gracias al incremento "exponencial" de los ingresos no financieros del Ayuntamiento desde 2013, es decir, gracias a que tiene más dinero para gastar. Y eso es así debido principalmente a la mayor recaudación del Estado, que aumenta a su vez la parte proporcional que le toca en el reparto al Ayuntamiento. Ese dinero extra, Botella prefiere que esté "en manos de los ciudadanos en vez de en manos del Ayuntamiento".

Contribuye además que, tras amortizar más de 3.000 millones de deuda financiera en los últimos tres años (sumados los intereses, el pago a los bancos supera los 4.000 millones en ese periodo), el Ayuntamiento ve como, a partir de 2015, la cuota de su hipoteca se reduce de 1.084 millones anuales a 694 millones, "una tendencia que se mantiene en los próximos años". Hay que pagar menos a los bancos, y Botella prefiere que ese dinero se convierta en rebajas de impuestos en vez de mejorar los servicios a los ciudadanos, muy afectados por los recortes de los últimos años precisamente para pagar la deuda.

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