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El apuñalador de Lleida ratifica los hechos ante el juez

La defensa ha solicitado su ingreso en un centro psiquiátrico

Alejandro Ruiz Vidal, el estudiante de Medicina detenido a finales de septiembre por apuñalar a cinco personas en las calles de Lleida, ha ratificado esta mañana ante el juez sus anteriores declaraciones en las que reconoció los hechos y pidió perdón a las víctimas y a su propia familia por el daño causado.

Antes de comparecer en el Juzgado de Instrucción número 2, encargado de instruir las diligencias del caso, Ruiz Vidal ha sido sometido a una rueda de reconocimiento en el centro penitenciario de Ponent y allí dos víctimas y seis testigos de los hechos le han identificado sin ninguna duda como la persona que cometió las agresiones. El detenido permanece en situación de prisión provisional sin fianza.

El abogado defensor de Alejandro Ruiz Vidal. Jon Zabala, ha solicitado al juez instructor que ordene su ingreso en un centro psiquiátrico para ser diagnosticado y tratado de la patología que supuestamente padece. El letrado considera necesario este trámite para evitar que su cliente vuelva a protagonizar conductas similares.

Esta parte ha fundamentado su petición en un informe realizado en el hospital Santa María de Lleida, tras su detención, en el que los médicos que le examinaron recomiendan su ingreso en un centro siquiátrico. El letrado sostiene que Ruiz Vidal sufre desde hace años brotes de ira incontrolables y que necesita un tratamiento. Hace unos días fue ingresado en un módulo de aislamiento de la prisión tras agredir a otro interno que supuestamente le había sustraído dinero, unas zapatillas y una sudadera.

Por su parte, el magistrado también ha requerido que dos médicos forenses elaboren un informe sobre las capacidades volitivas e intelectivas del imputado, tanto actualmente como en la fecha de los hechos. Con esta prueba se trata de conocer si padece algún trastorno o patología física o psíquica.

Los abogados que representan a las víctimas consideran que el detenido no padece ninguna enfermedad psíquica, sino que en el momento de los ataques era consciente de sus actos y de los resultados. “Ha reconocido que su voluntad era la de causar el máximo daño posible y que si no lo hizo fue porque no pudo sacar el cuchillo de la espalda de la última persona apuñalada”, ha señalado el abogado Enric Rubio.