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Cornellà pierde fuelle

El Espanyol ajusta sus cuentas y suma 25.492 socios, 10.000 menos que hace cinco años

La afición del Espanyol durante un partido en Cornellà. Ampliar foto
La afición del Espanyol durante un partido en Cornellà.

La paz y la tranquilidad con la que transita el cuadro de Sergio González, octavo en la Liga después de un inicio de pánico, se distancia del respaldo de la afición al equipo. Año tras año son cada vez más los socios del Espanyol que se alejan del Power8 Stadium. Aquejados por la crisis económica y poco seducidos por el juego del equipo en las últimas temporadas, el Espanyol ha comenzado la temporada con 1.387 socios menos.

El número total de socios del Espanyol es de 25.492 (13.650 adultos, 3.897 pensionistas, 2.648 júniors, 2.446 infantiles y 1.300 niños son las principales categorías). Es la cifra más baja desde la temporada 2006-2007 (25.250), cuando el equipo jugaba en el estadio de Montjuïc. Alcanzar la final de la Copa UEFA en 2007 y el proyecto del nuevo estadio encendió a la afición. En 2009, el año de la inauguración de Cornellà-El Prat, el número de abonados ascendió a 35.557. Sin embargo, partir de ese momento, la curva ha sido descendente y ha dejado muchos huecos en las gradas del Power8. Se registra un 30% menos de socios en relación a la temporada 2009-2010. Las cifras son alarmantes para el club que encuentra motivos del declive de socios en la crisis económica, en los horarios de los partidos y en el aspecto deportivo. “Es un elemento más y no es poco importante”, razona Rafael Entrena, vicepresidente y portavoz de la Junta del club; “cuando las temporadas deportivas no son satisfactorias al final supone una decepción para la afición”. El club impulsa la segunda etapa de la campaña Meravellosa Minoria para recuperar aficionados. Aunque el directivo entiende que una buena temporada del equipo de Sergio puede acercar la gente al estadio.

El club blanquiazul ha comenzado esta temporada con 1.387 socios menos

El estadio con capacidad para más de 40.000 personas, sólo se cubre por completo en los días de las grandes citas, cuando visitan el Power8 el Real Madrid o el Barça. Una parte de la oposición a los máximos accionistas considera que el traslado al estadio fue un mal negocio e hipotecó el crecimiento futbolístico del equipo. Sin embargo, quienes impulsaron la construcción del estadio, piensan de forma muy diferente. “Pensar que el estadio es un problema significa no entender nada”, aseguran fuentes del club; “desde que se firmó el contrato del naming right [los derechos del nombre estadio], la instalación deja unos ingresos anuales de cerca de 8,9 millones. El club debe hacer frente a un crédito de 4,5 por el estadio. Es una palanca para dar el salto”.

El presupuesto del Espanyol para este curso es de 48,1 millones, 800.000 euros menos que la temporada anterior. El primer equipo también pierde liquidez. Lejos de los 27 millones con los que contaba en la temporada 2010-2011, Óscar Perarnau, el director deportivo, cuenta ahora con 18,5 millones para confeccionar la plantilla. “Algunos de los accionistas querían reducirlo a 15 millones, pero con esos números el equipo corría el riesgo de irse a Segunda”, explican fuentes del club. El fútbol base tiene un presupuesto de 4,5 millones.

El presupuesto del primer equipo es de 18,5 millones, un 30% menos que en 2011

El Espanyol necesita ajustar año tras año sus presupuestos, consecuencia de la puja de la directiva por disminuir la deuda. “Actualmente es de cerca de 130 millones, 12 menos que la temporada pasada”, aseguran desde el club; “y a nadie le pagamos tanto como a Hacienda”. La deuda del club con el Fisco es de 45,5 millones, de los cuales 43,4 están aplazados. Este año la entidad tiene previsto pagar 15 millones a la Agencia Tributaria, seis en diciembre y nueve en marzo. “Tenemos un calendario de pagos complejo e intentaremos renegociar las condiciones, queremos hacerlo en más años”, apunta Entrena. Aunque desde la Junta opinan: “El club necesita una ampliación de capital de entre 12 y 15 millones para refinanciar la deuda con Hacienda. El problema es que los máximos accionistas no están dispuestos a perder su dominio”. Mientras, en los despachos de Cornellà se ajustan el cinturón y parte de la afición le da la espalda al equipo.