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El Gobierno vasco impulsa su propia ‘vía Nanclares’ para reinsertar presos

El programa 'Hitzeman' está dirigido a reclusos de ETA dispuestos a realizar una "reflexión autocrítica" del daño que causaron a las víctimas

Jonan Fernández, secretario de Paz y Convivencia del Gobierno vasco, antes de comparecer en la sede del Ejecutivo en San Sebastián.
Jonan Fernández, secretario de Paz y Convivencia del Gobierno vasco, antes de comparecer en la sede del Ejecutivo en San Sebastián.

El Gobierno vasco ha presentado esta mañana el programa Hitzeman (Dar la palabra, en euskera) como una versión mejorada de la denominada vía Nanclares. Está dirigido a todos los presos de ETA que decidan voluntariamente participar en la "consolidación de definitiva de la paz y la convivencia" y estén dispuestos a realizar una "reflexión autocrítica" del daño que causaron a las víctimas.

El secretario de Paz y Convivencia del Ejecutivo autonómico, Jonan Fernández, ha explicado en San Sebastián que Hitzeman es una "vía legal" que se ofrece a los reclusos condenados por delitos de terrorismo para conseguir su reinserción social, aunque ha reconocido que su ejecución está limitada al no contar el Gobierno vasco la competencia en materia penitenciaria.

"Es una propuesta del Gobierno vasco abierta a otras aportaciones, un punto de partida para buscar el más amplio consenso", ha dicho Fernández, quien también ha admitido que Hitzeman "no garantiza nada, ni es una fórmula mágica, ni pretende crear expectativas falsas de solución a una problemática muy compleja y poliédrica". El plan fue detallado por el lehendakari, Iñigo Urkullu, al presidente Mariano Rajoy en el reciente encuentro entre ambos. Este se comprometió a "estudiarlo", ha asegurado Fernández. La iniciativa forma parte del Plan de Paz vasco aprobado por el Ejecutivo de Urkullu en noviembre de 2013.

A Hitzeman podrá adherirse cualquier condenado por terrorismo -no se incluye por tanto a los penados, por ejemplo, por el caso Bateraguna, como Arnaldo Otegi- que permanezca recluso en cualquiera de las cárceles españolas. Su incorporación se plasmará mediante la firma de una declaración en la que muestra su deseo de contribuir a la paz y la convivencia. Una comisión gestora formada pro "personalidades de trayectoria plural, multidisciplinar y reconocida" propondrá a cada una de las personas recorrer un "itinerario personal" en colaboración con centros académicos, instituciones y grupos asociativos y solidarios. Una vez culminado el proceso, la comisión gestora emitirá un dictamen que evaluará el grado de reintegración social de los reclusos. El Gobierno se reserva la potestad de dar la certificación definitiva.

Fernández ha explicado que, paralelamente, los participantes en el programa contarán durante dos años con "asesoramiento personal y legal", además de apoyo a la inserción laboral y la búsqueda de vivienda.

El responsable de Paz y Convivencia del Gobierno vasco ha precisado que no es un programa orientado a conseguir "derechos o beneficios penitenciarios" para los penados, una facultad que solo corresponde a las Juntas de Tratamiento de las cárceles y a los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria. Puede ocurrir, por lo tanto, que un preso adherido al programa que obtenga del Ejecutivo vasco la convalidación final sobre su reinserción, permanezca en la misma situación penitenciaria que al comienzo del proceso.

Fernández ha indicado que Hitzeman tiene su "anclaje" en "buenas prácticas", entra las que ha citado la vía Nanclares, en la que han tomado parte unos 30 presos de ETA, de los que aproximadamente la mitad han logrado abandonar la prisión. No obstante, ha matizado que Hitzeman es una versión "nueva, está sistematizada y cuenta con la cobertura institucional".