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El adiós del arzobispo moderado

Carlos Osoro, sucesor de Rouco Varela en Madrid, se despide de la diócesis de Valencia

El nuevo arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, en la misa de despedida que ha oficiado este domingo en la catedral de Valencia.
El nuevo arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, en la misa de despedida que ha oficiado este domingo en la catedral de Valencia.

El nuevo arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, se ha despedido este domingo de Valencia parafraseando a Juan Pablo II en su última visita a España: "Con gran afecto os digo, como la primera vez ¡hasta siempre Valencia! ¡Hasta siempre, tierra de María! Os llevo a todos en mi corazón".

Osoro se ha despedido de la ciudad de la que ha sido Arzobispo en los últimos cinco años con una misa de acción de gracias que ofició en la catedral de Valencia para despedirse de la diócesis en la que ha ejercido durante más de cinco años.

Osoro se ha dirigido a los centenares de fieles presentes, entre ellos, el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra; y algunos integrantes del Consell; el president de las Cortes, Juan Cotino; y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, acompañada prácticamente de todo su equipo de gobierno, entre otras autoridades.

Osoro, nacido en Castañeda (Cantabria) hace 69 años, fue nombrado en marzo vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), que hasta este año presidía Rouco Varela. “Voy a hablar con todos, a salir por las calles”, dijo nada más conocer su nuevo destino. 

Allí llamó con el móvil a Cañizares -su sucesor al frente de la diócesis de Valencia- con el que destacó que tiene una buena sintonía personal, y no desveló si su labor será continuista con la que ha desarrollado Rouco Varela en sus casi 20 años al frente del arzobispado: “No sé lo que ha hecho como arzobispo, como él no sabe lo que he hecho yo”.

Osoro es capaz de permanecer horas a pie de catafalco hablando con la gente durante la larga ofrenda de flores a la Virgen de los Desamparados en Fallas, o de recorrer marchando en chándal la mayor parte de los 5,8 kilómetros de la carrera popular convocada en el barrio del Cabanyal por el Año de la Fe. El papa Francisco le apodó El peregrino. En su carta de presentación a los fieles madrileños, se acordó de los parados y también de los “muchos inmigrantes” de la capital. “Nadie es extranjero en el Pueblo de Dios”, escribió.