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La calle espabila a Trias

El Consistorio inicia la reordenación de Poble-sec y Poblenou, foco de protestas vecinales

Reunión entre vecinos de la Barceloneta y Xavier Trias. Ampliar foto
Reunión entre vecinos de la Barceloneta y Xavier Trias.

A menos de un año para las elecciones municipales, la última encuesta sobre intención de voto del pasado julio dejó en una situación incómoda al alcalde de Barcelona, el convergente Xavier Trias. Los ciudadanos suspendían (4,9 sobre diez) por primera vez la gestión de Trias y su partido, CiU, obtenía una intención de voto del 11,1%, igualado con Esquerra. Estos datos, y las protestas de los vecinos de la Barceloneta en contra del turismo de borrachera y la gestión del Ayuntamiento del fenómeno, han forzado la acción del alcalde. Si el miércoles el Consistorio prohibía el estacionamiento de los autocares turísticos en la saturada Via Laietana, ayer aprobó el plan de usos de Gràcia, un texto que restringe las licencias de bares y restaurantes en la parte vieja del distrito y prohíbe nuevos albergues y residencias de estudiantes.

El plan de usos del distrito aprobado ayer dista del primer texto presentado por el Ayuntamiento. En el redactado anterior el Consistorio permitía una ampliación de un 10% de los bares y restaurantes de la parte más saturada de la Vila de Gràcia, la que compendre las principales plazas del barrio y el entramado urbano que las une. Asimismo, abría la posibilidad a estos negocios para moverse a otras zonas de la parte vieja del barrio, en las que actualmente está prohibido aumentar el número de licencias. Ante las intenciones de Trias, varias entidades vecinales formaron la asociación Gràcia cap on vas, que veía la posibilidad de que la nueva norma “turistarizara más el barrio”.

Ante la posibilidad de que se repitiesen las protestas de agosto en la Barceloneta y las que siguieron al desajolo de Can Vies, crisis que le costaron sendas reprobaciones al equipo de gobierno, el Ayuntamiento ha recogido varias de las peticiones de los vecinos de Gràcia. Las licencias de los bares, locales musicales y restaurantes del centro de la Vila se eliminarán cuando el negocio cese en su actividad. En el resto de la zona vieja solo se concederán licencias para estas actividades si previamente cierra un negocio similar, por lo que no aumentará el número de bares.

El plan prohíbe también la apertura de tiendas de comida para llevar, albergues y residencia de jóvenes. Como recordó ayer la concejal del distrito, Maite Fandos, en los últimos años se han disparado estos “fenómenos”. De las 57 tiendas de comida preparada que hay en el distrito, 47 están en el barrio. Y de los 11 albergues, 10 han abierto el último año. El texto, sin embargo, no recoge la construcción de nuevos hoteles. “No es un problema de Gràcia, solo hay siete en todo el distrito ”, apuntó Fandos.

“El Ayuntamiento actúa cuando las demandas vecinales son un clamor”

“No aborda [el plan de usos] de manera integral el impacto del turismo, dejando vía libre a la apertura de nuevos hoteles y hostales, incluso en las zonas que ya presentan saturación que causa un gran malestar entre vecinos y vecinas”, dijo ayer la regidora de ICV-EUiA Isabel Rivas. Para la ecosocialista el plan “llega tarde”, queja que compartió ayer el concejal del PP Eduardo Bolaños, que va más lejos.

Trias se juega perder el apoyo al plan de su aliado informal en el Ayuntamiento, el PP. Bolaños dejó claro su malestar por la poca anticipación del alcalde: “El Gobierno municipal solo actúa de forma reactiva, cuando las demandas vecinales son un clamor, pese a que su obligación es anticiparse a los problemas”.

Además del plan de usos de Gràcia, el Ayuntamiento también anunció ayer que inicia la redacción del proyecto para el Poble-sec y la modificación del de Poblenou. El Gobierno de la ciudad tratará de ordenar dos calles que en los últimos años están sufriendo el aumento en de su oferta de ocio: la calle de Blai y la rambla del Poblenou.

Trias sabe que juega con fuego. Los vecinos de la rambla del Poblenou ya protestaron a principios del año pasado porque el Consistorio había cambiado por asfalto las baldosas de una de las calles más emblemáticas del distrito. Desde el Ayuntamiento explicaron que los dos planes ayudarán a “mejorar la convivencia entre estas actividades [por bares, restaurantes, etc.] y sus vecinos”.