Elegía antibélica en el Auditorio

La Orcam abre temporada con el imponente 'War Requiem' de Britten

Concierto de la Orcam en apoyo de la candidatura olímpica de Madrid 2020 en julio de 2013.
Concierto de la Orcam en apoyo de la candidatura olímpica de Madrid 2020 en julio de 2013.álvaro garcía

Cuando Britten recibió el encargo de componer un réquiem para la reinauguración de la Catedral de Coventry, asolada por la Segunda Guerra Mundial, no quiso ponerse de parte de nadie. Independiente y cuestionado por sus grandes colegas de la Europa continental, el británico compuso una monumental obra de tintes sacros que es un grito por la paz. La Orquesta de la Comunidad de Madrid (Orcam), la Joven Orquesta de la región y sus respectivos coros junto a los Pequeños Cantores y el coro de RTVE se unen en un alegato por la concordia en la apertura de su temporada en el Auditorio Nacional el próximo lunes.

Aquí mostramos el proyecto global de la orquesta, dice el director

“El War Requiem es una gran obra maestra, tan importante como las misas de difuntos de Brahms y Mozart”, dice Victor Pablo Pérez, director titular de la Orcam y que tiene por delante la compleja labor de conciliar a todos estos músicos para que suenen como una sola voz. A Britten se le acusó desde Francia y Alemania de ser un compositor arcaico, de no querer perseguir esa nueva música europea demasiado transgresora y que obligó a sus creadores a dar un paso atrás años después para reconciliarse con un público que no los entendía. Mientras Britten, recluido en su pequeño pueblo costero de Aldeburgh, componía sin dejarse llevar una música que “en todas las piezas esconde un clima de sol radiante”.

Será el periodista Iñaki Gabilondo quien realice la presentación

Pero el réquiem de guerra es más que un réquiem. La obra, tan luminosa como dramática, encierra la dificultad de que aquí cada frase encierra un significado de profunda relación con una historia dolorosa que para Britten no ha de volver a repetirse. Victor Pablo Pérez está curtido en esta tarea después de haber dirigido la pieza en cuatro ocasiones, y ha trabajado con orquestas y coros por separado para sacar el mayor provecho posible de cada pasaje. “Lo que unimos aquí no son orquestas diferentes, sino el proyecto global ideado por la Orcam, que se ensambla aquí en una obra de grandes proporciones en la que podemos mostrar todo nuestro potencial”, dice el maestro.

En cuanto a la Joven Orquesta de la comunidad, habla de unos jóvenes "cada vez mejor preparados" que tienen como principales valores el entusiasmo, la frescura y las ganas de aprender. “El ritmo de trabajo con ellos es totalmente diferente, ya que una orquesta de jóvenes necesita más ensayos y más lentos, pero tienen una forma de ver la música similar a la de su hermana mayor”, comenta el director.

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Tiene momentos de vanguardia y temas reconocibles al oído

En esta obra se hilvanan las partes oficiales de la liturgia de una misa de difuntos con poemas en inglés que el compositor descubrió durante su exilio voluntario en Nueva York para alejarse de una guerra a punto de estallar que le consumía por dentro. Para ello rescata la tradición de este tipo de composiciones y le aporta una visión renovada y muy personal. “No conozco ni un solo genio de la música que haya roto con su pasado. Brtitten siguió una línea perfecta, como lo hizo Shostakóvich. Lo que estaba haciendo era una evolución fantástica a caballo entre pasado y futuro para crear una nueva música sorprendente”, comenta el director.

Además, en este concierto acompaña al réquiem de guerra una nueva obra creada por la compositora Zulema de la Cruz y que es un estreno absoluto fruto de un encargo directo de la orquesta madrileña. Canto a las víctimas inocentes es una pieza de unos 12 minutos en los que la creadora hilvana los sentimientos de Britten enarbolando una bandera antibelicista que muestra a bocajarro los horrores de la guerra. En ella se mezclan los sones de cuatro piezas ya existentes, entre ellas la canción gallega Negra sombra o el catalán Cant dels Ocells que revivió Pau Casals, que se mezclan con textos de Antonio Maura.

Acompaña una nueva obra creada por la compositora Zulema de la Cruz

“Tiene momentos de vanguardia y temas reconocibles fácilmente para el oído. En la partitura hay un oficio de compositora muy terminado, muy trabajado. Resumir un mundo entero en algo más de 10 minutos no es fácil, y quizá esto el día de mañana sea el comienzo de un réquiem”, dice Pérez.

Un concierto antibelicista que supone un golpe de efecto de las distintas formaciones de la Orcam para mostrar su proyecto musical completo en un mismo concierto y que sirve de apertura a la temporada de la formación. Este año estrenan un valor añadido que es la presentación en los conciertos, no como conferencia previa, sino como una pequeña introducción antes de que se levante la batuta, y que en cada cita estará a cargo de una persona relacionada con el mundo de la cultura. En esta ocasión, contarán con la presencia del periodista Iñaki Gabilondo que realizará una reflexión sobre la paz antes de que el concertino dé vía libre a la afinación.

War Requiem de Britten por la Orcam. El lunes 22 a las 19.30 en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional. Entradas: de 8 a 17 euros.

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