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Los catalanistas del PSC optan por quedarse y reclaman unidad

Un documento que se debatirá dentro de tres semanas alerta de que la escisión socialista solo beneficia a CiU y Esquerra

Miquel Iceta, primer secretario del PSC
Miquel Iceta, primer secretario del PSC

El sector catalanista que continúa en el PSC no tiene intención de marcharse y seguir la senda de Joan Ignasi Elena y Ernest Maragall, que han creado dos formaciones políticas nuevas. La relexión que hacen es que la llegada de Miquel Iceta a la dirección del partido abre una nueva etapa que permite augurar que “estará a la altura. No son solo palabras, sino hechos”, dicen en un documento de debate titulado Nuestro deber.

En su opinión, se ha producido un cambio de rumbo del partido con el voto favorable a la ley de consultas, aunque el PSC crea que no puede amparar el referéndum del 6 de noviembre, además de la restitución de los diputados sancionados en sus funciones y la disposición a pactar con todas las sensibilidades de cara a las municipales para evitar candidaturas socialistas rivales.

El documento se debatirá en la asamblea que celebrará el sector catalanista el próximo día 20 en Saifores (Baix Penedès), continuación de la que se tuvo lugar en Les Cotxeres de Sants en marzo. Desde entonces han cambiado algunas cosas, dicen los catalanistas. El PSC estaba entonces “en retirada”, con un Pere Navarro que ya no es el primer secretario del PSC. Elena se ha ido del partido con la corriente Avancem, aunque parece que seguirá en el Parlament, y otros cuadros que estuvieron en aquél encuentro, como Jordi Martí, también han roto el carnet socialista.

“No sería entendida por la gran mayoría de la opinión pública cualquier radicalización que no se hubiera aproducido en en el período anterior”, dicen los catalanistas. “Solo se podría entender en función de estados de ánimos personales y de cálculos no explicitados, contradictorios con la voluntad de rehacer la unidad del espacio socialista y de las izquierdas”, apostillan.

El documento lo suscriben, entre otros, el exprimer secretario Raimon Obiols, así como los exdiputados Laia Bonet y Daniel Font y Àngel Ros, alcalde de Lleida. No figuran ninguno de los exconsejeros del sector catalanistas que estuvieron en Sants, a los que han querido dejar al margen. El argumentario es que la escisión solo beneficia a CiU i Esquerra. “Colaborar a dividir y dispersar el socialismo, a hacerlo dependiente de la derecha es carca e irresponsable”, dice uno de los impulsores.

Por eso claman por la unidad y piden ponerse a trabajar de cara al congreso ordinario que celebrará el PSC dentro de un año, en el que piden que se superen “los comportamientos endogámicos que le han hecho tanto daño y el partido se reconozca en la pluralidad del espacio socialista y haga una riqueza de ello”. Su razonamiento es que “no habrá mayoría de izquierdas en Cataluña y en España sin el PSC, y menos contra el PSC”. El documento es un llamamiento a superar la dicotomía oficialistas-críticos y sustituirla por una dinámica integradora, que permita sentirse cómodas en el PSC a las nuevas generaciones e incluso permita el regreso de los que se fueron.

La prueba de fuego sobre la voluntad integradora de Iceta se verá en la elaboración de las listas municipales del próximo año. Una parte del sector catalanista que sigue en el PSC y agrupada en torno a la denominación Moviment Catalunya, ha anunciado su deseo de concurrir al margen de las siglas del partido en algunas ciudades. Girona, con Pia Bosch al frente, es seguramente el ejemplo más ilustrativo. Iceta les ha pedido un período de reflexión y falta ver en qué acaba todo.

El manifiesto admite que han de ser cautos, pero piden “generosidad” para hacer posible la integración y que los agravios y las situaciones personales injustas no sean “determinantes”.

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