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La policía reconstruye la ruta del último secuestro del pederasta de Madrid

Los agentes están trabajando con la menor de siete años para saber por dónde la llevo desde Hortaleza a San Blas

Policías en el lugar donde fue hallada la menor el pasado viernes. Ampliar foto
Policías en el lugar donde fue hallada la menor el pasado viernes.

Los agentes de la Operación Candy, dedicados en exclusiva a detener al pederasta de Ciudad Lineal, están intentando reconstruir el itinerario que hizo el criminal desde que capturó a su última víctima, una niña de origen dominicano de siete años, en el distrito de Hortaleza hasta que la soltó casi una hora y media después en el de San Blas, según han confirmado fuentes de la investigación. Para ello están trabajando con la menor. 

El secuestro que se produjo el pasado viernes es el tercero que ha podido cometer el conocido como pederasta de Ciudad Lineal. Los dos anteriores ocurrieron el pasado 10 de abril, cuando capturó a una niña de nueve años en la calle de Torrelaguna a la que liberó cinco horas después, y el 17 de junio, cuando raptó a una niña china de cinco años en la calle de Luis Ruiz a la que soltó a las seis horas.

El tercer secuestro duró mucho menos tiempo, ya que no llegó a la hora y media. Se inició a las 18.30 en la calle de Torquemada, en Hortaleza y cerca de la central del Cuerpo Nacional de Policía y de las comisarías del distrito. Terminó a las 19.50 cuando la menor fue hallada por un hombre que se dirigía la metro de Canillejas, en la calle de Mequinenza, debajo de la M-40. La pequeña, que dijo sentir frío, aseguró que un hombre le había hecho "cosas malas".

Los agentes tienen depositada en la menor gran confianza, ya que ha sido la única que no ha sido drogada por el pederasta, por lo que tiene un recuerdo mucho más vivo de cómo era su captor, el coche que utilizó e incluso de su forma de actuar. Una de las prioridades de la policía es ahora reconstruir el itinerario y ver si en el camino hay alguna cámara de seguridad que permita reconocer al autor de los raptos o al menos identificar con total fiabilidad el modelo y la matrícula del mismo.

Los investigadores de la Operación Candy son pesimistas ya que el autor de los secuestros tiene un gran conocimiento de las técnicas policiales. De hecho, en los anteriores casos ha drogado a las pequeñas al suministrarlas lorazepan, una benzodiacepina que las adormece. También las ha bañado o duchado para borrar toda huella de ADN que le pudiera incriminar.

Los agentes quieren realizar este trabajo de campo con la menor lo antes posible para evitar que el paso del tiempo le borre los detalles o pueda confundirse en el recorrido. Hasta el momento, ha hablado de que su captor utiliza un modelo de pequeñas dimensiones y de color claro, lo que coincide con las descripciones de las dos primeras víctimas.

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